Una vista de la expo con Bejuco, 2018, por Glexis Novoa a la izquierda; a la derecha, Untitled (object of social conduct), 2018, por Rafael Domenech.
Foto: Pedro Avedaño, cortesía de Aldeide Delgado.

Abstracción Sólida. Estrategias desobedientes en el arte cubano contemporáneo, comprende obras de diez artistas cubanos, residentes dentro y fuera de la isla, que asumen la morfología abstracta como tropo y estrategia de despliegue de sus propuestas.

Presentado en el espacio de Miami Biennale en Miami, Abstracción Sólida… ha sido curada por Aldeide Delgado. Es la primera de una serie de exposiciones, resultado del proyecto investigativo Abstracción Sólida. Derroteros políticos en Centroamérica y el Caribe, derivada de la Beca de Investigación y Producción de Texto Crítico (TEOR/éTica) con la que fuera galardonada la historiadora de arte en 2017.

Inscrita dentro de la necesaria línea investigativa de rescate de la trayectoria de la tradición abstracta cubana como parte de ese continuum que tiene su punto de inserción en las décadas de los años 40-50 del pasado siglo.

Para ello, Aldeide Delgado, se centra en un grupo de artistas cuya incursión la abstracción implica  un “acto de desobediencia”. A tal efecto, el meollo conceptual de la muestra se sustenta en la dicotomía consensus – dissensus enunciada por Jacques Ranciere incorporando así “la desobediencia como estrategia de creación.”

Vista de la expo con, de la izquierda: obras de Yaima Carrazana (en la pared a la izquierda); Aurora De Armendi (en el pedestal); Reynier Leyva Novo; y Filio Gálvez.
Foto: Pedro Avedaño, cortesía de Aldeide Delgado.

Es necesario destacar en este punto que la exposición Pinturas de Silencio (Exposición colateral a la VI Bienal de La Habana, Galeria Acacia, 1997) curada por José Ángel Vincench y Ramón Serrano significa un antecedente vital en este sentido. Con el cometido esencial de demostrar el continuum del movimiento abstracto cubano, Pinturas de Silencio, incorporó obras de artistas de la primera oleada del movimiento abstracto cubano –tanto en su vertiente informal como concreta- con artistas contemporáneos cubanos cuya obra, inscrita en la tradición abstracta, implicaban un acercamiento conceptual a la misma.

Las palabras al catálogo (Catacumbas del arte cubano) subrayaba justo esta línea subrepticia que marcaba como continuum la sobrevivencia de la abstracción en Cuba. Pinturas de Silencio, fue la primera muestra grupal significativa que retomaba el hilo suspendido desde 1963, cuando se celebrara en Galería Habana la muestra Expresionismo abstracto que Hugo Consuegra calificara más tarde en sus  memorias (Elapso Tempore) como el “canto del cisne” de arte abstracto cubano.

Las propuestas incluidas en Abstracción Sólida… parten de un proceso operacional común. Asistimos invariablemente a operaciones de raigambre conceptual donde la abstracción -o “reescritura”- de un fenómeno o área de interés determinado es resemantizado en códigos abstractos que conllevan, como bien indica Aldeide Delgado, a la “transgresión del paradigma epistemológico moderno de la abstracción”.

Vista de la expo: En primer plano, Libro de Colores II (El Monte y el Mar), 2016, de Aurora De Armendi; en la pared Reynier Leyva Novo, Revolution is an abstraction (2013–2017).
Foto: Pedro Avedaño, cortesía de Aldeide Delgado.

En este sentido, resulta paradigmática la obra de Reynier Leyva Novo, Revolution is an abstraction (2013-2017)Para la creación de la misma, el artista se ubica justo en la antítesis del paradigma epistemológico moderno de la abstracción. Tomando como punto de partida carteles emblemáticos de la vanguardia soviética –cuyo carácter de compromiso para con la realidad que les ocupa es esencial, Leyva Novo vacía de contenido los mismos reduciéndolos al mero lenguaje formal. La efectiva operación simbólica transforma lo que otrora fueran mensajes de movilización y compromiso político en meras entidades autorreferenciales, aludiendo a un tiempo a la dislocación conceptual de estos discursos en la era del postcomunismo y a la banalización de la obra de arte, reducida la más de las veces  a su aspecto meramente estético.

También emplazada en la historia del arte, August Macke/Dorothea Rockburne y Lygia Clark/Helio Oiticica(2014), ambas de Quizqueya Henríquez, proponen unidades dialógicas que permiten a la artista la contraposición entre opuestos (original y copia, centro-periferia, original y copia, autoría y fair use, entre otros) que rigen la clasificación y escritura de la historia del arte.

Quisqueya Henríquez, August Macke/Dorothea Rockburne, 2014.
Cortesía de David Castillo Gallery.

Interesados en la decodificación de fenómenos sociales concretos, asoman las propuestas Filio Gálvez, Rodolfo Peraza y Francisco Masó.

a la manière del Color-Field, GIS Studies, 2017, de Filio Gálvez comprende una serie de collages donde las unidades de color resultante se corresponden con búsquedas de términos específicos (anarquía, drogas, derechos humanos, etc) en la socorrida herramienta de búsqueda de imágenes de Google. El artista previamente ha alterado –reducido- el ancho de banda de acceso al internet acarreando como resultado los campos de color puro que constituyen esta obra.

Centrada en el espacio público (a un tiempo enclave físico y virtual), encontramos Pilgram 1.0, 2015, de Rodolfo Peraza. La instalación constituye un diagrama vivo de los primeros cinco hotspots abiertos en Cuba. El software que compila en tiempo real la data de las aplicaciones más transitadas por los usuarios de estos hotspots se traduce en gráficos circulares que develan la correlación entre el espacio físico y virtual de los mismos.

Vista de la expo con Pilgram 1.0, 2015, por Rodolfo Peraza, en la pared al fondo; in primer plano, Libro de Colores II (El Monte y el Mar), 2016, por Aurora De Armendi; a la izquierda, una vista parcial de Reynier Leyva Novo, Revolution is an abstraction (2013–2017).
Foto: Pedro Avedaño, cortesía de Aldeide Delgado.

Aesthetic Register of Covert Forces series, 2017 – en curso, de Francisco Masó, documenta los motivos a rallas de las camisetas que visten las fuerzas de control encubiertas presentes en la sociedad cubana actual para luego sintetizarlos en bandas de color que sirven a su vez como suerte de localizador y denuncia a un tiempo.

A la izquierda, Francisco Masó, Aesthetic Register of Covert Forces. Volume III. Tome I, 2017; a la derecha, una vista parcial de Models of Dispersal: Tabloid No. 29 & Tabloid No. 33 (2018) by Ernesto Oroza (en colaboración con Gean Moreno, Ana Olema Casanova y Annelys PM).
Foto: Pedro Avedaño, cortesía de Aldeide Delgado.

La trilogía Declaration Letter No. 10., 2016  y Fifty Percent, I y II, 2017, de Yaima Carrazana refiere al código cromático de clasificación de las cartas emitidas por el Ministerio de Justicia y el Departamento de impuestos holandeses. La serie implica una reflexión en torno a problemáticas tales como migración, proceso de integración y/o asimilación a la nueva cultura, al tiempo que un cuestionamiento en torno al espacio público y privado.

De alto contenido evocador, Libro de Colores II (El Monte y el Mar), 2016, de Aurora De Armendi, se inscribe dentro de la poesía visual. La obra presupone una actitud contemplativa y de inmersión donde el contacto físico del espectador para con la obra y el discurrir temporal son elementos esenciales.

Aurora De Armendi, Libro de Colores II (El Monte y el Mar), 2016.
Cortesía de Aurora De Armendi.

Las obras de Ernesto Oroza, Glexis Novoa y Refael Domenech, participan de la noción de lo efímero y lo transitorio. Creadas in situ, estas piezas presuponen la trasplantación al cubo blanco de preocupaciones y/o aspectos  de la existencia.

Models of Dispersal: Tabloid No. 29 & Tabloid No. 33, 2018, de Ernesto Oroza (en colaboración con Gean Moreno, Ana Olema Casanova y Annelys PM),  es una instalación específica donde coexisten la caligrafía creada por Ana Olema a partir del chorreado generado por el petróleo arrojado sobre la pared de la casa de un opositor cubano (Tabloide No. 29) y el logo creado por Félix Beltrán para su cartel El aceite lubricante usado es útil otra vez, 1979 (Tabloide No. 33) generando un interesante contrapunto histórico-social que es reafirmado a partir de los textos que conforman ambos tabloides.

De la izquierda: Models of Dispersal: Tabloid No. 29 & Tabloid No. 33, 2018, por Ernesto Oroza (en colaboración con Gean Moreno, Ana Olema Casanova y Annelys PM); a la derecha, Quisquya Henríquez, August Macke/Dorothea Rockburne, 2014, y Lygia Clark/Helio Oiticica, 2014.
Foto: Pedro Avedaño, cortesía de Aldeide Delgado.

Eco de la exploración entre lo arquitectural, lo simbólico y lo efímero, Bejuco, 2018 (en el imágen en la parte superior del artículo), de Glexis Novoa es un dibujo directo sobre la pared que como suerte de planta trepadora inunda el recinto y genera una nueva iconografía ininteligible.

Compartiendo el mismo espacio con Novoa, Untitled (object of social conduct), 2018, de Rafael Domenech, es un chandelier abstracto-geométrico. Objeto artístico y utilitario a un tiempo, este móvil-concreto-lumínico, es exponente de las preocupaciones espaciales y de indagación en la ecología urbana que sustentan la   propuesta más reciente de este artista.

Abstracción Sólida… estará abierta al público hasta el 25 de junio en la sede de Miami Biennale, en el Design District.

Janet Batet (La Habana, Cuba) es curadora independiente, crítica de arte y ensayista. Actualmente vive en Miami. Ex investigadora y curadora del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales y ex profesora del Instituto Superior de Arte, ambos en La Habana. Sus artículos sobre las prácticas artísticas se publican regularmente en Art Nexus, Pulse Art, Arte al Día, Art Experience: NYC, y El Nuevo Herald, entre otros.