Un cuadro de la película Sweating Blood, 1973, de Ana Mendieta.
© The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC, cortesía de Galerie Lelong, New York.

¿Ana Mendieta está teniendo un momento en el mundo del arte?

Mirando la escena de arte internacional, es fácil sacar esa conclusión. La exposición Covered in Time and History: The Films of Ana Mendieta, que se estrenó en 2015, todavía está en circulación y se estrenará el próximo mes en el Martin-Gropius-Bau de Berlín. Extracorporeal (Beyond the Body), una exposición de su obra realizada por cinco artistas latinoamericanos, presentada como un homenaje a Mendieta, se inaugurará el 24 de marzo en el Museo de Arte Latinoamericano (MOLAA) en California.

Una exposición de su obra, curada por jóvenes espectadores, ahora se exhibe en el Museo Infantil Sugar Hill en Nueva York. Y Mendieta fue muy evidente durante la reciente Art Week en Nueva York, en stands y proyectos especiales en el Armory Show, Scope y otras ferias.

Ana Mendieta, Sin título (de la serie Mujer de arena), 1983.
Cortesía de The Farber Collection.

La obra de Mendieta también forma parte de varias muestras grupales influyentes, incluyendo We Wanted a Revolution: Black Radical Women, 1965-1985, que se inauguró el año pasado en el Museo de Brooklyn y ahora se encuentra en la Galería de Arte Albright-Knox en Buffalo, Nueva York. Varias de sus obras también se presentan en Radical Women: Latin American Art, 1960-1985, que debutó el otoño pasado en el Hammer Museum de Los Ángeles y se inaugurará el próximo mes en el Brooklyn Museum.

Entre las piezas de esa exposición se encuentra Untitled (Glass on Body Imprints), 1972, que también se incluye en The Matter of Photography in the Americas, presentada en el Cantor Arts Centre de la Universidad de Stanford en San José. Una variante de la serie, Untitled (Glass on Body Imprints-Face), 1972, se incluyó en la exposición del año pasado, Delirious: Art at the Limits of Reason, 1950-1980, en el Met Breuer de Nueva York.

Una fotografía (de cuatro) en Untitled (Glass on Body Imprints), 1972, por Ana Mendieta.
© The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC, cortesía de Galerie Lelong, New York.

¿Qué tiene el arte de Mendieta que habla tan elocuentemente de este momento contemporáneo?

Para Olga Viso, una estudiosa de Mendieta desde hace mucho tiempo que fue curadora de una importante exposición en el Hirshhorn Museum and Sculpture Garden en el 2004, el interés actual es una afirmación del lugar de Mendieta en el canon histórico-artístico. “Su obra continúa destacándose como innovadora y adelantada a su tiempo “, dijo Viso, “y crítica para las prácticas interdisciplinarias que caracterizan la producción artística en este momento”.

Viso señaló numerosas exposiciones colectivas, como Radical Women y We Wanted a Revolution, que están reevaluando la obra de los artistas en los años sesenta, setenta y ochenta. Mendieta es una figura clave dentro de ese contexto, dijo. “Su trabajo se basa en su experiencia e identidad específica, pero también se involucra en un diálogo global”.

Un cuadro del cortometraje Creek, 1974, por Ana Mendieta.
© The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC, cortesía de Galerie Lelong, New York.

Para Viso, la exposición itinerante de las películas de Mendieta, y la obra de investigación y restauración que se realizó en ella, han sido cruciales para repensar su arte. “Realizó más de 80 películas, creo que casi 100”, dijo Viso a Cuban Art News. “Era una parte de su producción que realmente no se entendía bien o se veía con integridad”.

Restaurar las películas y presentarlas como grupo de obras “ayudó a recalibrar su práctica como artista. Su obra se había visto como más basada en fotografías, mientras que para Mendieta, la fotografía, la escultura y el performance fueron formas diferentes de presentar  la obra, y las películas eran tan importantes como la documentación fotográfica”.

En MOLAA, el curador Edward Hayes no tenía la intención de presentar su próxima muestra, Extracorporeal: Beyond the Body, como un tributo a Mendieta. “La exposición se concibió originalmente como una encuesta íntima de video arte y performance latinoamericanos y latinos”, dijo a Cuban Art News en una conversación por correo electrónico.

Un cuadro del video Suspendido en un Queñua / Suspended from a Queñua Tree, 2014, por Antonio Paucar. El video es parte del homenaje a Mendieta en el MOLAA.
Cortesía del Museum of Latin American Art.

Pero a medida que la exposición se desarrollaba, quedó claro que los cinco artistas en la serie: Antonio Paucar (Perú, 1973), Carmen Argote (México, 1981), Daniela Riojas (Estados Unidos, 1989), Roberto Tondopó (México, nacido en 1978) y Tadeo Muleiro (Argentina, nacido en 1983), fueron profundamente influenciados por el arte de Mendieta.

“A pesar de que provienen de diversos extremos de la diáspora latina”, dijo Hayes, “la conexión con Mendieta se convierte en un hilo precioso para explorar en la obra”. Una vez que se dio cuenta de eso, Hayes decidió dedicar la muestra a Mendieta, especialmente cuando se dio cuenta que ella habría cumplido 70 este año.

Al preguntarle por qué Mendieta parece estar resonando tan fuertemente en este momento, Hayes respondió: “Las tierras y los cuerpos marginales continúan siendo campos de batalla, y creo que la obra de Mendieta todavía habla de un anhelo de un sentido más profundo de sí misma y pertenencia”. Aún más, él dijo: “Creo que las ideas que presentó en la década de 1970 todavía son relevantes hoy”.

Un cuadro del cortometraje Volcán, 1979, por Ana Mendieta.
© The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC, cortesía de Galerie Lelong, New York.

“También creo que sus mejores obras lograron una sensación de atemporalidad, y creo que continuarán siendo revisadas ​​por generaciones futuras”.

En el Museo Infantil Sugar Hill en Nueva York, una de esas generaciones ya está poniendo el arte de Mendieta en un uso activo y lúdico. Diseñada para niños de tres a ocho años, Ana Mendieta: Thinking About Children’s Thinking (Pensando en el pensamiento de los niños) presenta cuatro de sus obras, incluida Facial Hair Transplant, 1972, la película en blanco y negro de 1973 Parachute, ambas instaladas a la altura de los niños, y Untitled (Soul), 1973, una pieza sonora en la que Mendieta entrevista a los estudiantes de quinto y sexto grado sobre el alma humana.

Ana Mendieta, Untitled (Facial Hair Transplants), 1972.
© The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC, cortesía de Galerie Lelong, New York.

En La Habana para la inauguración de su exposición Crónicas visuales en el Museo Nacional de Bellas Artes, Leandro Soto, un artista cubano estadounidense de la generación de los 80, que conocía bien a Mendieta, habló sobre su impacto.

“Estaba adelantada como una vidente, como una chamana que podía predecir el future,” dijo por correo electrónico. “El hecho de ser un arte realizado por una mujer tiene mucho peso en esto dado los temas abordados en su obra y la consistencia del mismo con su condición de emigrada desplazada de su contexto cultural original. La integración de las mitologías locales autóctonas y temas de la tierra, así como de formas expresivas interdisciplinarias, marcó nuevas rutas disidentes del arte hecho con la estética industrial que era la predominante en el siglo XX.

“Ana podía explicar y hablar de su obra con la solidez de un crítico, de un educador, de un intelectual consciente de su hacer, Soto continuó. “Su claridad conceptual estaba respaldada por su hacer artístico y su creatividad era subversiva a los caminos ya trazados de antemano para un artista de su época.”

Un cuadro del documental Ana Mendieta, Nature Inside, 2015, producido y montado por Raquel Cecilia.
© Corazón Pictures, cortesía de Raquel Cecilia.

Viso también ve una dimensión sociocultural en la relevancia de Mendieta.

“Obviamente, en el contexto del movimiento #Me Too, la obra de Ana ha sido a menudo importante dentro del controversial tema de género”, dijo Viso. “Ha sido una figura muy simbólica en esa conversación. No es sorprendente que su historia y su experiencia vuelvan a presentarse en este momento”.

Desde una perspectiva artística- histórica, dijo: “Me emociona cuando veo a una nueva generación de académicos, escritores y artistas que piensan en su obra y ven su importancia, relevancia y vitalidad continuas”.

“Para mí, ella sigue siendo una piedra de toque”.

Un cuadro de Esculturas rupestres, 1981, por Ana Mendieta.
© The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC, cortesía de Galerie Lelong, New York.