José Manuel Acosta, diseño para la portada de Social, febrero 1929.
Cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

Recientemente, el Museo Nacional de Bellas Artes reveló ante su público una exhibición singular: “La Mirada Inédita: La gráfica y el dibujo en los años veinte y treinta”. Su curador, el siempre atareado Roberto Cobas, accedió gentilmente a conversar con Abelardo Mena, editor de Cuban Art News en La Habana, acerca de las líneas conceptuales de la misma, y qué puede esperar el público ante esta selección.

Cuántas obras recoge la muestra “La Mirada Inédita…”? Qué artistas incluye?

La exposición La mirada inédita reúne un conjunto de 55 dibujos creados en diferentes técnicas y 32 portadas de revistas. Entre los artistas sobresalientes tenemos a Amelia Peláez, Carlos Enríquez, Marcelo Pogolotti y Arístides Fernández, todos excepcionales dibujantes; en la gráfica debemos destacar la presencia en la muestra del inmenso Conrado Massaguer, así como de José Manuel Acosta y Lily del Barrio.

Arístedes Fernández, Manifestación con banderas rojas.
Cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

Las portadas proceden básicamente de Social, publicación que protagonizó los cambios ocurridos en la gráfica cubana de los años veinte.

Puede decirse que la gráfica y el dibujo fueron las plataformas o laboratorios donde se coció el arte cubano de los años 30?

Efectivamente. La gráfica y el dibujo son las expresiones artísticas en las cuales se manifiestan –con carácter anticipatorio- las líneas de desarrollo esenciales que marcarán la evolución del movimiento plástico de los años veinte y treinta; sirvieron de plataforma en la cual sustentarse a la pintura y la escultura de esa época.

Las revistas en Cuba son- como en América Latina- los vehículos difusores de una nueva visión plástica hacia el público masivo?

Sí, sin duda. Revistas como SocialCarteles y Bohemia por citar las más importantes, “distribuyen” masivamente una nueva visión plástica en un público carente de otras opciones renovadoras en las llamadas bellas artes. Estas publicaciones anticipan la aparición de la modernidad del Arte Nuevo, que influye decisivamente en la sociedad de la época.

Lily del Barrio, diseño para la portada de Social, junio 1930.
Cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

Que técnicas o maneras de expresión peculiares en el Dibujo y gráfica modernos aportaron los artistas incluidos en la expo?

Los avances son sustanciales sobre todo en las maneras de expresión. Tanto los avances de la gráfica norteamericana (como la revista Masses) y europea como la incorporación de la estética de la Escuela de París van a estar presentes en la gráfica y el dibujo moderno cubano.

Rafael Blanco, La Población flotante.
Cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

Por ejemplo, José Manuel Acosta incorpora el cubismo en sus portadas realizadas para Social, y en el año 1929 asombra a todos por sus desafiantes aportes que superan con mucho la timidez post-impresionista de Víctor Manuel.

En Amelia Peláez sobresale la asimilación del constructivismo y el cubismo, y su extraordinaria exploración de los rasgos femeninos en dibujos exquisitos que sin dudas constituyen obra mayor de la artista. Puede afirmarse que cada diseñador gráfico de valía así como los dibujantes de primer nivel se las ingeniaron para adelantar el arte cubano al menos una década en su desarrollo.

Rigol, Manifestación, ca. 1933.
Cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

¿Esta vinculación Arte-Gráfica…ha ocurrido en otros momentos de la historia plástica nacional?

Al triunfo de la Revolución cubana en 1959 se produce un verdadero boom en la gráfica a través de revistas ilustradas, como INRA (luego convertida en Cuba) y el periódico Revolución (y el suplemento Lunes, dirigido por Guillermo Cabrera Infante) donde se aprecia el desarrollo de verdaderos ensayos fotográficos de mérito internacional.

A esta explosión de publicaciones, y diseño contemporáneo se une el desarrollo vertiginoso del cartel cultural y de fines políticos. Una vez más en un momento decisivo de la nación la gráfica está a la vanguardia de la pintura y la escultura del período.

Cuba, el cartel por Raúl Martínez, 1968.
Cortesía de Pinterest.

Qué obras de la muestra, a su entender, expresan con mayor brío, la conjunción entre la técnica del dibujo y las nuevas visiones de lo cubano?

Este engarce puede apreciarse en la obra que exhibimos de dos artistas imprescindibles como son Carlos Enríquez y Amelia Peláez. En el caso del primero, la nueva visión lo conduce a temas de contenido social -como los dibujos realizados contra la dictadura sangrienta de Gerardo Machado; al unísono está su exploración de lo afrocubano, con una sinceridad y profundidad hasta entonces nunca alcanzada.

Basta ver su Boceto para la Virgen del Cobre (1933) para apreciar cómo Carlos Enríquez indaga en temas relacionados con la identidad nacional. Más allá de estos dos temas, que serían suficientes para colocarlo al más alto nivel de nuestra plástica, está su tratamiento del tema erótico, del cual es un virtuoso. Un dibujo tan potente como Las tetas de la guajira, habla mucho sobre la autenticidad de nuestro eros y de las facultades del artista al abordar esta temática.

Carlos Eníquez, Las tetas de la guajira.
Cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

Por otro lado, en los años veinte y treinta algunos artistas modernos exploran a la mujer como sujeto de experimentación visual. Nadie llegó tan lejos como Amelia Peláez al concebir nuevas maneras expresivas de interpretar la morfología femenina. Sus conocimientos aprendidos de su profesora rusa Alexandra Exter le permiten emprender una serie impresionante de dibujos, entre los cuales se encuentran Hilandera y Costurera, donde rompe con los moldes conocidos hasta ese momento. Y evidencia un desarrollo del concepto visual que se adelanta a la mayoría de sus compañeros de generación.

Amelia Peláez, Costurera, 1936.
Cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

Qué exposiciones antecedieron a “La Mirada…”? En qué proyectos está enfrascado ahora?

Antes de La mirada Inédita realicé una interesante exposición sobre el escultor Eugenio Rodríguez (1917-1968), en el centenario de su natalicio. Sin duda, Eugenio constituye una gran figura de nuestra escultura contemporánea pero ha sido relegada al olvido. Gracias a esta muestra, sus obras pudieron nuevamente ser admiradas por el público.

Eugenio Rodríguez, Mujer con cinta.
Cortesía de la Colección Viñas-Gil.

Mi próximo proyecto es una exposición sobre el maestro Marcelo Pogolotti con la cual tengo una gran misión no imposible: asentar que Pogolotti es el único artista vanguardista de la primera generación de pintores modernos cubanos antes de la llegada a nuestra isla de Wilfredo Lam.

Quiero también demostrar que su pensamiento siempre estuvo cercano a su isla más allá de la influencia de los futuristas italianos y la Escuela de París, cubanía que a veces se le ha negado por algunos críticos y curadores de arte.

Marcelo Pogolotti, Aquí se trabaja para nada, 1931.
Cortesía del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

Pero lo que más ilusión me proporciona en estos momentos es la preparación de un libro que constituye una selección de textos realizados a lo largo de 35 años como investigador en el museo. Es, de cierta manera, revisitar un trabajo de cuatro décadas.

Roberto Cobas Amate (Ciudad de La Habana, 1957) Curador de la colección de arte moderno en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana. Ha publicado artículos para las revistas Cine CubanoArtecubanoTemps Moderns yBellas Artes, así como ensayos para los libros Cine CubanoLe Cinema CubainCoordenadas del cine cubano 2 yDiccionario del cine español e iberoamericano.

Abelardo G Mena Chicuri (La Habana 1962). Ex curador de arte contemporáneo del Museo Nacional de Bellas Artes, es consultor de la Colección Farber, Miami. Recientemente, ha creado en La Habana RM Estudio, una empresa de servicios de consultoría de arte para coleccionistas privados y corporativos.