Cortesía de Edel Rodríguez

Este invierno, La Habana recibió al destacado diseñador gráfico Edel Rodríguez en una exhibición en Casa de las Americas. Cristina Figueroa, curadora de “Nature Boy”, comparte una reciente charla con Edel.

En marzo del 2014 llegué al estudio en New Jersey del diseñador cubano-americano Edel Rodríguez, para iniciar el proceso de su primera exposición en Cuba. Estaba familiarizada con su obra pero me impactó el impresionante volumen de trabajo visible en su estudio: carteles para festivales de teatro, Broadway, óperas, películas; portadas para libros, revistas, periódicos, ilustraciones y pinturas. A partir de ahí comenzaría una larga conspiración que culminó el pasado 5 de diciembre, en la Galería Latinoamericana de la Casa de las Américas: inauguramos su exhibición “Nature Boy: Edel Rodríguez en La Habana”.

El día antes, nos reunimos en la sala Galich de la propia Casa de las Américas para conversar frente a un nutrido público de diseñadores y estudiantes. Hablamos sobre sus orígenes e influencias en el mundo del arte y el diseño, así como su proceso de creación, y trayectoria dentro de la comunidad gráfica norteamericana.

Edel nació en 1971 en el Gabriel, un pequeño pueblo en las afueras de la Habana. En 1980, con 9 años de edad, sale junto a sus padres hacia los Estados Unidos por el puerto del Mariel. Años más tarde se mudaría a Brooklyn para empezar su carrera en arte.

“La persona de mayor influencia fue mi papá. Él fue muchas cosas, inventaba lo que fuera, en los años setenta le entró la idea de fotografiar, y en la parte de atrás de la casa creó un cuarto oscuro y yo pasaba mucho tiempo con él arreglando fotos. La pared de la casa estaba llena de anuncios de revistas americanas, alemanas, que él conseguía y los pegaba en la pared. Ahí me tiraba fotos a mí, o a muchachas quinceañeras, la gente venía a nuestra casa a tirarse fotos.”

“En el año 1979 comenzaron a llegar los familiares de Miami, mis primos, mis tías. Yo no sabía nada de los Estados Unidos. Ellos empezaron a traer cosas,  galletas, chocolates y esa gráfica me impresionó mucho porque era tan diferente de lo que yo conocía. Yo cogía los envoltorios y los guardaba. Luego, cuando ya estaba viviendo en los  Estados Unidos, comencé a fijarme en logos gráficos de música, tiendas, etc”.

“Cuando tenía 18 años me fui a Nueva York, y apliqué para la escuela Pratt en Brooklyn. Entré en esa escuela porque era mitad arte y mitad arquitectura y yo quería ser arquitecto. Cuando entré tomé clases de pintura y dibujo..y me gustó mucho más. Mientras estudiaba comencé a trabajar en el periódico de la escuela como diseñador gráfico; ahí aprendí directamente cómo diseñar, cada dos semanas teníamos que hacer un periódico y hacíamos todo, lo diseñábamos, dibujábamos e imprimíamos.”

“El primer portafolio de ilustración que tuve cuando salí de la escuela fue la historia de Rapunzel. Eran dibujos a línea, y con eso salí para la calle. Fui a muchos periódicos en NY, y les llevaba estos dibujos. A muchos de los directores de arte les gustó, y los primeros trabajos de ilustraciones que me pidieron fueron basados en estos dibujos. Empezaron a pedirme más trabajos de ilustración, uno atrás del otro, para la revista The New Yorker, The New York Times, Esquire. Cuando salía algo en un periódico alguien lo veía y me encargaba otro trabajo.”

“En el 1994, el mismo año que salí de la universidad empecé a trabajar en la revista Time como diseñador. Ahí, los directores de arte me daban a cada rato dibujos para hacer; así salió mi primera portada en septiembre de 1995”.

Cortesía de Edel Rodríguez

“Con las portadas casi siempre me dan un día o dos para terminarlas. Para la portada que hice sobre la muerte de Bin Laden para Newsweek (mayo, 2011), el lunes por la mañana me llama la directora de arte de la revista. “Quiero –me dice- que hagas algo para mañana”, lo querían para el martes y comencé a hacer bocetos rápidos y se los mandé, le gustó el primero. Yo hago un dibujo bien claro aunque el final sea roto o destrozado pero cuando empiezo lo hago bien clásico, pinto con rodillos, acrílico, tinta, hago cosas mezcladas. De ahí salió la pintura final y lo mande a Newsweek.”

Sobre su proceso creativo también conversamos en este encuentro:

“Me preguntan mucho es de dónde saco mis ideas. La fotografía es la referencia que uso para mis dibujos. Desde que era chiquito tenía esa fascinación debido a mi papá, siempre estoy tirando fotos de cualquier detalle. A veces los momentos pasan tan rápido y no sabes en qué lo puedes usar y que pueden ser referencias para el futuro.”

“En el caso del teatro la referencia viene de las propias fotos que me mandan de las obras. Es el caso de las Bodas de Fígaro, donde seleccionaron el boceto que pensé que no usarían. La ópera no es tan popular entre los jóvenes, y quieren hacerla más sexy para atraer público joven. Por eso permiten cosas un poco más riesgosas.”

Ilustración por Edel Rodríguez para un cartel de “La Boda de Figaro,” Vancouver Opera
Cortesía de Edel Rodríguez

Otro ejemplo es cuando me invitaron a participar en la revista Communication Arts (mayo/junio 2006) en un número dedicado al diseño cubano. Me querían  poner como el cubano-americano. En ese tiempo había viajado a Cuba, había notado como empezaban ahí a circular las marcas: Nike, Apple. Decidí coger la famosa imagen del Che de Korda, que también se había convertido en una marca, y hacer esa mezcla para la portada de la revista.

Cortesía de Edel Rodríguez

¿Tu condición cubano- americana, el ser latino dentro de este mundo gráfico influye actualmente en tu trabajo, define para lo que te llaman, crees que te ha beneficiado, o ha ido en contra de otros caminos que quisieras investigar?

“Eso me ha ayudado: si te llaman en el año 100 personas y tú ves por lo que te llamaron, muchas veces es por eso. Hay quienes creen que soy mexicano, no saben de donde realmente vengo, pero soy étnico y me entra trabajo sobre algo así y a mí no me importa, es trabajo. Pero a la vez no quiero solamente hacer eso, yo siempre quiero hacer algo diferente como muchos artistas que quieren experimentar. Pero me ha ayudado mucho ser cubano y hablar español.”

“Cerca de 1999 me llamaron para ver si tenía interés en hacer libros para niños. Nunca pensé que me metería en cosas de niños pero me interesó,  y ya he hecho como diez libros. El primero fue sobre una niña que se criaba en Cuba, el segundo fue una biografía de Mohamad Ali y el tercero una historia sobre Celia Cruz. Pero lo que pasa en este negocio es que si empiezas a hacer las mismas cosas, siempre te van a llamar para eso. Entonces hablé con ellos y les dije “ni quiero ser dibujante de cosas afro-americanas o latinas, yo quiero hacer algo más general”. Y me respondieron: “si quieres hacer eso, has tu propio libro.”

Cortesía de Edel Rodríguez

“Y eso fue lo que hice: empecé a escribir mi propia historia e inventé un personaje, que es el pingüino Sergio. Yo mismo lo escribí e ilustré. Luego hice un segundo libro, con el mismo personaje, que se ha publicado en varios países y traducido a varias lenguas.”

Una de las cosas que más me ha impresionado de ti es tu disciplina. Entre 1994 y 2003 fuiste director de Arte de la revista Time, una de las más importantes dentro de Estados Unidos y de referencia internacional. Tuviste una gran responsabilidad durante este tiempo, además que empezaste muy joven. ¿Cómo fue ese trabajo?

“La disciplina es algo que tenía desde niño que llegamos a los Estados Unidos, a los 9 años ya era como un adulto. Mi papá siempre tuvo esa responsabilidad y nos decía: ustedes están aquí para algo, no gasten esta oportunidad, estudien. Esa idea de trabajar es algo que yo siempre he llevado implícita por mi papá. Cuando empecé la Universidad me dieron ayuda el primer año, luego hubo una competencia y me gané la beca para el resto de los años. Eso es algo que me marcó.”

“En el 4to año la profesora de inglés anunció a la clase que si estábamos buscando trabajo llamáramos a su esposo que trabajaba en Time. Cuando salí de la Universidad, recordé lo que había dicho la maestra. Lo busque en la guía, lo llamé y fui con mi portafolio del periódico de la Universidad. Se lo enseñe y me dijo: puedes empezar. Estuve como nueve meses llevando copias y haciendo cosas de oficina. A los 3 años era director de arte; y eso es parte también de ser cubano, cuando uno dice que va a hacer algo, lo hace, es así.  Llegará un poquito tarde, pero lo hace.”

“Al final, a todos los que van a escucharme en charlas y están preocupados por lo que van a hacer, es que tienen que hacer el trabajo primero, lo demás viene después y eso es lo que siempre he hecho.”

“Nature Boy: Edel Rodríguez en La Habana” está abierta hasta este lunes 19, en Casa de las Américas, La Habana.

Edel Rodríguez, cartel de Carmen, 2014, Grand Rapids Opera
Cortesía de Edel Rodríguez