Además de sus muchas exposiciones, performances y otros eventos, la Oncena Bienal de La Habana vio además el lanzamiento de varios libros, entre ellos Mario Carreño: Selected Works / Obras Selectas 1936-1957 del coleccionista, curador y galerista Jesús Fernández Torna. En esta entrevista por correo electrónico, Fernández Torna permite a los lectores de Cuban Art News vislumbrar el proceso de la elaboración de su libro, y de los muchos expertos de la isla que contribuyeron al mismo. (Para obtener imágenes del lanzamiento del libro en el Museo Nacional, visita la galería en la página de Facebook de Cuban Art News.)

Mario Carreño, Fruteros con guitarras (1947)

Háblenos un poco sobre el libro. ¿Cuál es el concepto detrás del mismo? ¿Por qué esta época en particular de la carrera artística de Carreño?

Como concepto, concebimos esta obra, ante todo, como un merecido homenaje a uno de los grandes maestros del arte latinoamericano y universal durante la pasada centuria. Asimismo, nuestro objetivo esencial fue acercarnos de la forma más exacta al devenir de su carrera artística y al desarrollo y trascendencia de su figura como ser humano y como emblema del arte de la vanguardia insular.

Seleccioné este período en la carrera artística de Carreño por varias ineludibles razones. La primera de ellas es que el arte de la vanguardia cubana ha sido justamente el objetivo principal de mi labor como coleccionista, historiador y promotor. Crecí en medio de una singular atmósfera de recurrente reflexión en torno al arte y la cultura, a los 18 años de edad me inicié en el paulatino conocimiento de la obra de los grandes maestros de la vanguardia cubana, tales como Cundo Bermúdez, Amelia Peláez, Ángel Acosta de León y José M. Mijares, entre otros, estudios que incentivaron mi interés por la producción plástica de mediados del pasado siglo, y especialmente la de Mario Carreño.

Además, escogí este período porque, justamente, los grandes maestros que tuvo Carreño desde su temprana edad son también, en gran medida, los que más me han interesado. En tal sentido, en el extraordinario pintor cubano-chileno influyeron mucho los estilos de figuras como Giotto, Andrea Mantegna, Rafael Sanzio, Tiziano Vecellio, Amedeo Modigliani. A este influjo no puede dejarse de resaltar el encuentro de Carreño, en 1936, con los magníficos muralistas mexicanos, tales como Diego Rivera, Clemente Orozco, Rufino Tamayo y David Alfaros Siqueiros. Este último fue quien le inculcó —y fue su principal tutor— la técnica Duco, mediante la que más tarde Carreño realizó afamadas obras (1943), tales como Corte de CañaFuego en el BateyDanza Afro-cubanaLa Pescadora y Tocador de Guitarra, entre otras.

El libro resalta los años 40, pues realmente es cuando comenzó el arrollador progreso de este artífice, a quien, en 1944 el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) le adquirió la pieza titulada El Ciclón, 1941 para su colección permanente; institución que ese mismo año inauguró la antológica muestra Modern Cuban Painters (Pintores Modernos Cubanos), organizada y curada por José Gómez Sicre y Maria Luisa Gomez Mena, donde participaron trece reconocidos maestros de la plástica cubana, con un poco mas de 80 obras en su totalidad, entre los que se encontraban junto con él, Fidelio Ponce, Amelia Peláez, Carlos Enríquez, Cundo Bermúdez, entre otros.

¿Cuándo fue la primera vez que a usted se le ocurrió la idea del libro? ¿Cuánto tiempo duró la elaboración de libro?

Prácticamente desde los finales de mi adolescencia, he estado pensando en realizar un gran libro sobre Mario Carreño. Pero fue hace unos 15 años, ya en mi plena madurez, que comencé una profunda etapa de investigaciones, estudios y profundización en la vida y la obra del emblemático artífice. Para agosto de 2011 tenía prácticamente concluidas esas pesquisas, por lo que viaje a la isla con el fin de concluir las que invariablemente precisaban de ese acercamiento personal.

Hablenos un poco sobre los escritores que colaboraron en el libro, y de por qué fueron escogidos para esos temas específicos.

El propio proceso investigativo que llevé a cabo durante tantos años fue acercándome a los críticos, estudiosos, curadores y especialistas de la isla que se encuentran entre los que más seria y profundamente han discursado sobre la vida y la obra de Carreño. Posteriormente, durante mis recurrentes viajes a La Habana para concluir mis investigaciones, pude tener un mejor conocimiento sobre las personas cuyas obras, en tal sentido, han tenido mayor trascendencia.

Así fue como me interesó incluir, además de mis artículos, otros interesantes escritos sobre el período cubano del excelso pintor, a cargo de Luz Merino Acosta, subdirectora técnica del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) y profesora de la Facultad de Artes y Letras, de la Universidad de La Habana; así como del curador de arte cubano de la vanguardia, Roberto Cobas Amate, y de Elsa Vega Dopico, también especialista en este tema, ambos del MNBA, de La Habana.

También aparece un texto del prestigioso ensayista y crítico de arte Guy Pérez-Cisneros (1915-1953). Todos estos autores ofrecen, en síntesis, aspectos relevantes de la proyección iconográfica de Carreño en la Isla; en tanto el periodista y crítico de arte Jorge Rivas Rodríguez exploró la evolución de Carreño hacia el arte abstracto y concreto.

Por su parte, el prestigioso periodista y crítico Fernando Rodríguez Sosa, Premio Nacional de Periodismo Cultural, realizó el Prólogo para esta primera edición de Mario Carreño, 1913-1999, Selected Works | Obras Selectas , 1936-1957.

El título del libro hace referencia a “obras selectas”. ¿Quién seleccionó esas obras, y qué criterios se utilizaron para ello?

Primariamente, la selección de las obras que ilustran el volumen las hice personalmente, partiendo de los criterios expresados en los textos que seleccioné para el mismo. Pero en la definitiva clasificación de esas piezas tuvimos en cuenta las opiniones de los especialistas de Bellas Artes de La Habana, principalmente de los que participan con sus textos en el libro.

La selección de las fotos, impresas a todo color, coadyuvan notablemente a divulgar las distintas etapas creativas en las que se puede subdividir la obra pictórica de este gran creador durante los años cubanos, es decir, de 1928 hasta 1957, cuando decide radicarse definitivamente en Chile y comienza otro valioso ciclo de su trabajo artístico.

Para la portada siempre había pensado en la reproducción de una de las piezas más importantes dentro del conjunto de toda su obra: El Nacimiento de las Naciones Americanas, pintada en Nueva York en 1940. Y así se hizo.

En el libro a usted se le describe como curador, historiador y coleccionista de arte. ¿De qué manera estos tres papeles suyos entraron en la elaboración del libro?

No es lo mismo apreciar una obra de arte desde la pared de una sala institucional o desde las páginas de un libro, que desde la cotidianidad del hogar, desde el permanente vínculo personal que estableces con algo muy tuyo, que forma parte de tu vida. Ese es el gran beneficio que ha aportado a la realización de este libro el ser coleccionista de arte cubano de la vanguardia, y en particular de la obra de Mario Carreño.

Es así como mi condición de curador, historiador y coleccionista de arte, devino esencialmente beneficiosa para la concepción del libro, para su engranaje editorial, y para su exigente diseño interior, en el que existe una labor muy didáctica, en cuanto a la vinculación de los textos con las respectivas fotos que los acompañan. No tuvimos la intención de hacer un catálogo, sino un libro bien ilustrado, que le permitiera al lector transitar por las diferentes etapas creativas de Mario Carreño de forma amena, instructiva, comprensible.

¿Y su papel como marchante? ¿Cómo cree usted que contribuyó a ese proceso?

Siempre he sido muy exigente con las colecciones de arte. Y no solo con las que integran mi patrimonio personal, sino con todas cuanto he tenido la posibilidad de ver. Hay mucho vandalismo en la venta de obras falsas, en las reproducciones cursis de piezas de grandes maestros tanto latinoamericanos como de arte universal.

Para que un marchante alcance respeto internacional, la confiabilidad del arte que negocia es premisa fundamental en su labor, tarea muy difícil en estos tiempos y a la que hay que dedicarle tiempo, recursos financieros y mucha intuición individual, la cual viene tras la experiencia, los estudios, el conocimiento y la interrelación que estableces con el arte y su autor.

En el plano personal vigilo minusiosamente la validez de la firma del autor, la autenticidad de su procedencia y la fuerza viva de su pincel al recorrer el lienzo. Esto es lo que realmente te conduce al éxito.

Estas circunstancias igualmente han sostenido el eje principal sobre el que se consolida este libro, para el cual establecimos enjundiosos parámetros de seguridad en el momento de seleccionar las obras de arte que se reproducirían en él.

¿Está el libro a la venta en estos momentos? ¿Dónde pueden obtener un ejemplar los lectores interesados?

Por supuesto, está al alcance de todos cuantos se interesen en él.

Para los que desde cualquier lugar del mundo quieran solicitarlo pueden hacerlo a través de internet, en Amazon.com.

Además, actualmente, se comercializa en la tienda del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, donde en su biblioteca igualmente puede adquirirse un ejemplar sin alguna dificultad.

Como en nuestra galeria, Torna & Prado Fine Art Collection, en Miami, Florida. Las solicitudes pueden hacerse directamente o a través de nuestros correos electrónicos: torna@mariocarreno.com e info@pradoart.com

Ahora que el libro está publicado, ¿cuál será su próximo proyecto?

El Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana tiene el interés de realizar con nosotros otras extraordinarias publicaciones sobre arte cubano de la vanguardia, en las que también aparecerán textos míos, junto con los de los especialistas que se seleccionen para tal empresa; pues, como he expresado en otras ocasiones, aún hay muchos aspectos por estudiar de los grandes maestros de la plástica cubana de mediados del pasado siglo en la Isla.

Tal vez Mario Carreño: Selected Works | Obras Selectas, 1936-1957 propicie que aparezcan otras obras de este pintor desconocidas hasta ahora y ese sería otro gran motivo para preparar otro volumen.

Por ahora, estoy muy satisfecho con la repercusión que ha tenido este volumen. En la isla todos los medios de prensa nacionales le dedicaron grandes espacios en sus páginas culturales, en tanto las revistas especializadas también lo incluyeron en sus programadas promocionales editoriales.

Fueron años de mucho trabajo, de enorme intensidad creativa que vi coronados con los dos sucesos más grandes de toda mi vida hasta hoy: el nacimiento de mi primer hijo Josecarlo y la publicación de mi primer libro.