Saturday December 16, 2017

Urbanismo, preservación, y planificación por delante en La Habana Vieja

Una conversación con Patricia Rodríguez Alomá, directora del Plan Maestro

Palacio del Segundo Cabo, La Habana (sitio del XIV Encuentro)

Cortesía Panoramio

Acaba de concluir en La Habana el XIV Encuentro Manejo y Gestión de Centros Históricos. Más de 150 expertos y especialistas en gestión patrimonial debatieron durante una semana los nuevos desafíos al urbanismo de la capital de los cubanos: la explosión en la llegada de turistas, la reconversión del puerto en área de marinas y ocio, la real presencia de inversionistas extranjeros, el desarrollo del trabajo no estatal. 

El impacto de estos fenómenos, visibles en el universo mediático internacional a través de las visitas de Obama, el staff de Rápido y Furioso, Chanel y la tribu de las Kardashian, obliga a repensar -de manera inmediata- estrategias de preservación y conservación del patrimonio histórico cultural contenido en su Centro Histórico. 

Durante el evento, la periodista Mayra Quiroga conversó con Patricia Rodríguez Alomá, directora del Plan Maestro para la revitalización integral de La Habana Vieja, fundado a finales de diciembre de 1994. 

Plaza Vieja, La Habana

Foto de Brian Snelson (Fickr.com)

¿Qué es el Plan Maestro de la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHCH)?

Es una entidad que se creó para poder conducir de una manera integrada, a través de una serie de políticas fundamentales, el desarrollo integral del Centro Histórico habanero y por extensión de la zona priorizada para la conservación. La OHCH tiene prerrogativas y autoridades especiales, de manera muy particular en esa zona integrada por el Centro Histórico y el Malecón Tradicional. Durante un tiempo nos implicamos en el Barrio Chino de La Habana. 

El Plan Maestro ha ido perfeccionando sus instrumentos de trabajo para la planificación urbana. A partir del Decreto Ley 143 de Octubre de 1993 -actualizado por el Decreto Ley 283 del 2011- se le traspasan a la OHCH prerrogativas para ejercer esa función. Desde el año 2004 tenemos delegadas competencias de planificación física. Posteriormente, comenzamos a encargarnos de todo el tema de la tramitación de licencias y permisos necesarios para desarrollar el proceso inversionista, de microlocalizaciones, habitable-utilizable. Atendemos a cualquier inversionista estatal o no estatal que desee efectuar obras en el Casco Histórico. 

¿Cuál es la composición del equipo de trabajo del Plan Maestro?

El equipo multidisciplinario está integrado por cerca de 50 especialistas, siete de ellos son arquitectos. Podría llamar la atención que en una oficina de planificación haya tan pocos arquitectos. Pero la disciplina del urbanismo es un tipo de trabajo que implica a arquitectos especializados pero también requiere de otras disciplinas: sociólogos, historiadores, ambientalistas, geógrafos, ingenieros civiles que forman parte de la proyección futura de una ciudad. 

Por otra parte, están las especialidades que brindan apoyo tecnológico como los cartógrafos, informáticos, especialistas en documentación y archivos, ingenieros de tránsito y de tráfico. 

Paseo del Prado

Cortesía AbsolutCuba

¿En qué sentido se puede ver este proyecto como un ejemplo de sustentabilidad económica?

Desde el año 2004, a la Oficina del Historiador se le permitió crear un Sistema Empresarial asociado con una compañía que explotaba el turismo y toda la actividad extra hotelera, una inmobiliaria, empresas constructoras e importadoras-exportadoras. Es decir, se le dió una serie de facilidades de explotación, en un sentido culto. Lo más importante es que los recursos que produjera el territorio se dedicaran a incrementar el proceso inversionista en moneda libremente convertible. 

Debemos recordar que el país, desde aquella época, tiene una dualidad monetaria. El Estado (y sobre todo Fidel) nos dio la prerrogativa para generar una economía local, de manera tal que esa moneda libremente convertible del territorio se destinara a las obras de restauración. El Estado aportaba de su presupuesto la moneda nacional. Para cualquier inversión hasta el día de hoy se requiere de las dos monedas. 

¿Han documentado los resultados obtenidos a lo largo de dos décadas de trabajo?

Siempre nos hemos preocupado por dejar memoria de lo que vamos haciendo. Es un proceso que ha sido muy interesante y requiere de un registro. En varios libros se muestra la obra rehabilitadora. De carácter más científico está Una experiencia singular que sistematiza los diez primeros años de trabajo. Ahora vamos a publicar la segunda parte para completar las dos décadas del Plan Maestro, porque se ha modificado mucho el modus operandi de la oficina. 

Está el Plan Especial de Desarrollo Integral, un instrumento de planificación con mucha información, que se sometió a un proceso de consulta pública. Tenemos otra publicación, Luces y simientes, donde se sistematiza la obra de las primeras cinco oficinas que fuera de la Habana formaron parte de la Red de Oficinas del Historiador y del Conservador de las Ciudades Patrimoniales.

Para no olvidar -con mucho menos texto- expone visualmente el antes y el después del proceso; ya va por el tercer tomo. Es un documento gráfico donde se refleja el proceso de recuperación de La Habana Vieja.

 Ahora, en el contexto del Encuentro Internacional sobre Manejo y Gestión vamos a presentar Patrimonio y ciudadanía, Experiencias de participación en La Habana Vieja. Este libro recopila veintitrés experiencias del accionar de la ciudadanía en la toma de decisiones, para el aporte de recursos humanos y financieros, y en la gestión y administración de los procesos. 

Iglesia de Nuestra Senora del Carmen, Camagüey

Cortesía Trip Advisor

El Plan Maestro le brinda también asesoría a los Centros Históricos de otras provincias.

En todos los encuentros anuales existen momentos de intercambio. A la vez que recibimos también aportamos. Es una suerte de transferencia de conocimientos lo que ha ocurrido a lo largo de todos estos años. Esa transferencia no solo ha sido de Cuba hacia el mundo y del mundo hacia Cuba sino también al interior de la Isla. 

En febrero de 2013 se instituyó la Red de Oficinas del Historiador y del Conservador de las Ciudades Patrimoniales. Actualmente hay otras cinco ciudades patrimoniales: Cienfuegos, Trinidad, Camagüey, Santiago de Cuba y Bayamo que cuentan con Oficinas del Historiador o del Conservador. Cada vez que surge la oficina se crea el Plan Maestro. Es casi una condición sine qua non para poder establecer esos paradigmas de desarrollo de los centros históricos. 

La intención es que se incorpore la ciudad de Sancti Spíritus y, posteriormente, las ciudades de Remedio y Baracoa. Estamos interesados en que se incorporen, además, Gibara y Matanzas. Serían un total de once ciudades.

Cementerio de Colón, La Habana

Cortesía CubaTravel

La acción del Plan Maestro se ha ido extendiendo hasta el Cementerio de Colón, que se encuentra fuera de los predios del Centro Histórico. ¿Qué puede comentarnos acerca de esta labor de rescate patrimonial?

La OHCH tiene el deber de velar por la salvaguarda del Patrimonio histórico y cultural de toda la ciudad. El Estado Cubano nos pidió que interviniéramos con fuerza de trabajo especializada en las zonas de la ciudad donde se considere necesario en función de un patrimonio histórico de envergadura. Tal era el caso de la Necrópolis de Colón, Monumento Nacional, que obviamente estaba muy necesitado de obras de restauración capital. Como resultado de nuestro trabajo, ya se puede visitar la Necrópolis donde son visibles los efectos de la restauración. 

Asimismo la Universidad de La Habana está recibiendo los beneficios de la restauración: en la Facultad de Derecho, en el Aula Magna, el Rectorado. Laboramos también en el Instituto Superior de Arte y en la Quinta de los Molinos, una obra extraordinaria donde se concentra todo el potencial de cultura medio ambiental que desarrolla la oficina. 

Capitolio Nacional, La Habana

Cortesía Destination 360

¿Cuál es la situación de los grandes proyectos que se están acometiendo en el Malecón Habanero, en la Rehabilitación del Puerto de la Bahía de la Habana, el Gran Teatro de la Habana y el Capitolio Nacional?

Obviamente, existe una estrategia territorial para conducir todo el proceso de recuperación. Esa estrategia territorial partió de las plazas principales, los ejes que los conectan, y ya hoy día estamos trabajando sobre los bordes. Nos encontramos en capacidad de desarrollar obras de otra envergadura. Sin dudas es un gran desafío: no es la escala de los edificios ni las técnicas y tecnologías a las cuales estamos acostumbrados. 

Las edificaciones de la época colonial: muros de mampuestos, estructuras y techumbres de maderas, de vigas y tablas, losas portables y tejas no exigen igual tratamiento que las estructuras del Período Republicano, que incorporan aceros, hormigones armados, grandes estructuras metálicas como pueden ser las del Puerto o algunas partes del Capitolio Nacional. 

Teatro Martí, La Habana

Cortesía LaHabana.com

Estamos enfrentados a obras de una gran complejidad por su estructura e inclusive por su función. Al Teatro Martí, por ejemplo, hubo que añadirle casi un edificio del mismo tamaño para poder dotarlo de toda la tecnología de un teatro moderno, y permitirle tuviera una explotación cultural mucho más intensa. 

El Capitolio Nacional es un gran reto por su escala, por la excelencia de la obra en el momento cuando se realizó, por la magnitud de la restauración que va desde el propio edificio hasta el Patrimonio mueble que existe en él. Para nosotros es una altísima responsabilidad incluso por la función que va a tener, pues será la Sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular. 

Gran Teatro, La Habana

Cortesía Agencia Cubana de Noticias

A raíz de la rehabilitación del Capitolio, de nuestra asesoría en la restauración del Gran Teatro de La Habana, de las obras constructivas del Hotel Manzana de Gómez, de la reparación del Teatro Martí y el Hotel Saratoga, sucede algo muy interesante en el Prado Habanero. Es un sitio privilegiado de la ciudad que en estos momentos está viviendo un proceso de recuperación muy intenso. 

Las obras de la Avenida del Puerto también son muy complejas –no solo por los edificios- sino porque están sobre espigones. Tenemos que hacer obras marinas de una complejidad muy alta.

En el Malecón tradicional, estamos trabajando en una zona anualmente castigada por los Nortes, por un desgaste marino que hace muy difícil el mantenimiento de esa franja edificada. Con nuestra asesoría, y el financiamiento del Gobierno de la Ciudad, se renovaron todas las redes de infraestructuras. Una obra de gran complejidad que estamos acometiendo actualmente son los trabajos sobre el socavamiento de la vía. El mar ha ido eliminando los rellenos por debajo, tenemos que arreglar los hundimientos de la acera y la vía. 

Vista del Malecón, La Habana

Cortesía Havana Radio

Sin descuidar nada de lo anterior, al mismo tiempo continuamos nuestra labor tradicional en las tejas, dinteles y patios coloniales. Ahora debemos acometer una gran obra en el Convento de Santa Clara. 

¿Cómo se proyecta el Plan Maestro de cara a su aniversario número veinte?

Nos encontramos en un proceso de reacomodo en las maneras de pensar, una forma de trabajar diferente que facilite más la transdiciplinariedad requerida para las obras de la Oficina del Historiador. 

Estamos desarrollando trabajos muy cercanos a la comunidad. Propiciamos proyectos realmente participativos, construimos un instrumental metodológico para poder facilitar una real participación ciudadana y una serie de sinergias muy interesantes que se están dando en el territorio entre el sector estatal y el sector no estatal. Es un reto muy grande que tenemos por delante; para eso nos estamos preparando. 

Pensamos que la fuerza emergente de esos pequeños negocios no estatales puede aportar muchísimo a la restauración de nuestro Centro Histórico. De hecho, alivian esa carga grande de mantenimiento. Pienso que se pueden establecer alianzas estratégicas desde el sector estatal y la OHCH con esas fuerzas privadas. Trinidad es un ejemplo de los potenciales que eso supone, con sus aristas positivas y negativas. Para orientar hacia una recuperación culta del patrimonio estamos los técnicos.

Aula Magna, Universidad de La Habana

Cortesía Pinterest

¿La participación ciudadana tendría como basamento el trabajo precedente de los Talleres de Transformación Integral del Barrio?

Si, pero con otra dimensión. Ensayamos nuevas formas de hacer, y nos acercamos a microempresarios solidarios que tienen una vocación hacia la comunidad, como es el caso del proyecto Arte Corte que dirige Gilberto Valladares Reina (Papito). Eso redunda en un beneficio para la comunidad y los propios negocios. Se convierte en nueva fuente de trabajo para los jóvenes. Es una sinergia donde todos ganan. Acompañamos y estudiamos ese proceso para poderlo generalizar. 

Por otra parte, hemos ensayado un ejercicio interesantísimo que se llama Presupuesto Participativo. Es decir, que las personas decidan determinados montos de recursos a qué se dedican en su comunidad: si prefieren iluminar una calle, dotar de equipamiento a las escuelas o destinarlo a un área deportiva. Ya no es una comunicación vertical, de arriba hacia abajo. La comunidad decide y participa de una forma consiente y útil. 

Por primera vez se realizó en Cuba este ejercicio. Hubo toda una metodología para seleccionar el lugar donde el escenario fuera favorable, se determinó que fuera en el Consejo Popular Catedral donde existen una serie de embriones, de liderazgos, de proyectos a favor de la comunidad, del patrimonio y el urbanismo. 

Se requiere de una sensibilización de las personas hacia lo que implica la planificación, el urbanismo y la corresponsabilidad ciudadana para que no sea un ejercicio demagógico, estéril. Para ello se ha ido informando a la población y creando una cierta actitud preactiva, y no solo reactiva, en una ciudadanía acostumbrada a décadas de paternalismo. 

Después se realizará un segundo ejercicio en otro lugar donde casi no se haya establecido ningún parámetro de los anteriores. Será otra metodología de trabajo totalmente novedosa.

Maya Quiroga Paneque (La Habana, 1976). Licenciada en Química en la Universidad de La Habana, ha realizado diplomados en Periodismo, Locución. Graduada de Dirección en la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual del ISA. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y del Círculo de Periodistas Culturales. Ha trabajado como reportera y redactora cultural para canales y programas televisivos de la isla.