Thursday November 23, 2017

El mundo misterioso de Belkis Ayón

De La Habana a Los Ángeles, una muestra histórica curada por Cristina Vives

Belkis Ayón en Havana Galerie, Zürich, 1999

Cortesía de Los Angeles Times

Por primera vez una exposición personal de la artista llega a estados Unidos. Nkame: A Retrospective of Cuban Printmaker Belkis Ayón es también la primera muestra individual suya fuera de la Isla. Con sus signos de inspiración religiosa, figuras rodeadas de misterio, texturas de piel animal, y mucho por descifrar aún, su simbología se revela ahora al público estadounidense.

La joven dibujante y grabadora habla todavía a través de sus obras, a 17 años de su desaparición física. ¿Cómo entender sus figuras sin labios, los ojos que interrogan al espectador? ¿Cuál es el rol de una mujer en un mundo blanco y negro, donde dominan los hombres?

Una obra por Belkis Ayón en la expo Nkame en el Museo Fowler.

Cortesía de Ángel Delgado via Facebook.

Desde el 2 de octubre pasado hasta el 12 de Febrero de 2017, el Fowler Museum de Los Ángeles muestra 43 obras de la artista. La curadora de la exposición, Cristina Vives, comenta sobre los motivos para traer la obra de Ayón a Estados Unidos, especialmente en el contexto del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países.

¿Qué motivó al Fowler Museum a acoger la exposición en este momento? Con respecto a la curaduría, ¿Cómo escogieron las obras para esta exposición? ¿Pudieron traer todas las obras que quería, se siente satisfecha con el resultado?

La exposición Nkame actualmente en el Fowler Museum en UCLA es una versión algo más reducida, pero igualmente antológica, de la que curé en septiembre de 2009 junto al Estate de Belkis Ayón en el Convento San Francisco de Asís de La Habana. En aquella ocasión seleccioné 83 obras entre 1984 y 1998 con énfasis en sus trabajos desde 1991. Para esta versión de Nkame en el Fowler he mantenido igual concepto curatorial y museografía, y también todas las obras de grandes formatos han sido incluidas. Salvo algunos pasajes de su etapa formativa, en el Fowler está la médula de la obra de Belkis Ayón.

Una vista de la expo Nkame: A Retrospective of Cuban Printmaker Belkis Ayón.

Cortesía de Cristina Vives.

Esta es la primera exposición en solitario de la artista en un Museo en Estados Unidos; y su primera exposición personal en un museo en cualquier país, antes y después de su muerte. Esto podría parecer una paradoja dada la importancia y difusión que su obra tuvo desde que salió al ruedo expositivo en los primeros noventas, pero hay que recordar que Belkis fallece en 1999 con sólo 32 años y esa es una muy temprana fecha para que los museos en cualquier parte del mundo decidan «legitimar» la obra de cualquier artista.

En realidad los museos son muy cautelosos en sus consideraciones. Han tenido que pasar 17 años después de su muerte para que Belkis pisara el primer escalón del panteón de los elegidos, por eso mi personal interés en que esta muestra fuera  una celebración de su vida, un verdadero Nkame (que significa salutación en lengua abakuá) y una reevaluación de su obra desde el hoy. Y creo que se ha logrado.

Una vista de la expo Nkame: A Retrospective of Cuban Printmaker Belkis Ayón.

Cortesía de Cristina Vives.

¿Cómo llegó la exposición hasta el Fowler Museum?

No debe extrañar que sea California y en particular Los Angeles la ciudad que la acoja de vuelta. Del MoCA de Los Angeles le vino la primera oleada de importantes coleccionistas que en mayo de 1997 visitaron la exposición alternativa que Belkis organizó en la sala de la casa de su abuela con motivo de la Bienal de La Habana de ese año, y entonces muchas de sus obras llegaron a esa ciudad.

Una obra en tres dimensiones por Belkis Ayón, presentado en la expo.

Cortesía de Ángel Delgado via Facebook.

Los grabados de Belkis se desprendían de la etiqueta nacional (en exposiciones de arte cubano) para insertarse en diálogo directo con lenguajes internacionales, de tú a tú, pared por pared. También de la mano del MoCA le llegó la invitación a la Bienal de Kwangju en Corea del Sur en ese mismo año; y al año siguiente su obra entraba en las colecciones del MoCA y del MoMA [en Nueva York]. Fue en Los Angeles donde tuvo su última exposición personal en la Couturier Gallery (octubre, 1998).

New York, con el apoyo de Carol y Alex Rosenberg, fue también un punto de referencia para la obra de Belkis en Estados Unidos, pero definitivamente Los Angeles es la ciudad donde la obra de Belkis sigue latiendo. Gracias a Darrel Couturier y a la visión de Marla Bern directora del Fowler, esta antología, como un boomerang, llega a Los Angeles.

La curadora Cristina Vives charla con asistientes en la exposición. A la derecha, vestido en negro, es Carole Rosenberg.

Cortesía de Cristina Vives.

¿Hasta qué punto considera que existe una cercanía entre la obra de Ayón y la de artistas de USA, y que puede propiciarse un diálogo entre las obras de artistas cubanos y estadounidenses?

Seguramente muchos encontrarían similitudes entre la obra de Belkis (en lo temático y formal) y artistas estadounidense o de todo el mundo -me viene a la mente, por ejemplo, a una Kara Walker manejando temas relativos al mismo período de esclavitud en América del Norte como escenario para dejar traslucir discursos contemporáneos de género, identidad, violencia, censura. También morfológicamente podrían identificarse relaciones entre sus figuras en siluetas, la preferencia por los b/n de sus obras, entre otras posibles asociaciones con la obra de Belkis.

Pero siempre he pensado que lo importante en arte es preguntarnos la eficiencia o no de los lenguajes que los artistas asumen en cada momento para expresarse, más allá o con independencia de posibles influencias, diferencias, citas o manipulaciones. Todo está inventado; y por suerte el arte es una sedimentación de estratos del saber.

Asistentes en la apertura de Nkame: A Retrospective of Cuban Printmaker Belkis Ayón.

Cortesía de Fowler Museum at UCLA via Facebook.

Me inclino mucho más a entender a Belkis en el contexto del arte cubano de los años noventa, cuando muchos de sus contemporáneos se refugiaban en un aparente distanciamiento de la realidad dramática que vivíamos y se camuflaban en una intencionada vuelta al oficio como un modo de hacer trascender sus juicios críticos y evadir la censura; también pienso a Belkis «encubierta» en ese aparente interés religioso o antropológico que casi todos insisten en ver en su obra como valor primordial. Insisto en que Belkis debe ser analizada como la  artista de metodología postmoderna que fue y que incluso ella reconoció expresamente en varias entrevistas y statements. Me consta por haber trabajado cerca de ella por casi diez años y haber compartido no solo momentos de creación sino sobre todo de dudas, de miedos, de arresto en su carrera y en su vida.

En la apertura de Nkame: A Retrospective of Cuban Printmaker Belkis Ayón.

Cortesía de Ángel Delgado via Facebook.

Belkis fue entrenada por la academia y por su época en una inteligente capacidad de simulacro y nos habló del día a día de la crisis postsoviética que la sociedad cubana atravesaba, y de la crisis universal de valores de su tiempo. Lo hizo a través de una narrativa e imaginario Abakuá que ella creó al efecto. La verdad, si preguntas a un Abakuá sobre su identificación o no con la obra de Belkis te encontrarías con respuestas de respeto hacia su obra y su conocimiento, sí,  pero con muchas dudas acerca de su credibilidad. Y de eso se trata el arte: de verosimilitud, no de prueba de verdad. En otras palabras, estaríamos perdidos si intentamos entender «lo Abakuá» a través del arte de Belkis Ayón. Eso me confirma su trascendencia como artista.

Ponderar ese acercamiento múltiple y desprejuiciado a su obra, como arte, fue la intención de Nkame en el Fowler. No era misión sencilla dado que estamos hablando de un museo respetabilísimo en su condición de centro de estudios y promoción del arte desde una perspectiva inclinada hacia la antropología cultural; pero creo que nuestra aproximación a la obra de Belkis desde la estética, la ética y la teoría e historia del arte ayudó a complementar la visión inicial que les motivó al acoger esta exposición.

Tres obras presentado en Nkame: A Retrospective of Cuban Printmaker Belkis Ayón.

Cortesía de Ángel Delgado via Facebook.

Cristina Vives ha curado varias exposiciones de artistas cubanos en Estados Unidos, desde que se anunció el restablecimiento de las relaciones Cuba-USA. ¿Cómo está siendo recibido el arte cubano en Estados Unidos actualmente?

Hoy se habla de apertura, normalización, incremento, expectativas, en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba en muchos terrenos. Pero en el que conozco, el de las artes visuales, solo puedo asegurar que estamos magnificando el escenario. Nos falta información o somos propensos a la desmemoria. Un repaso somero a las bios de los artistas de la llamada generación de los años noventa, por citar un ejemplo, nos indicaría la intensidad en número y calidad de la presencia del arte cubano en Estados Unidos mucho antes de estas nuevas circunstancias. También los catálogos de exposiciones, las reseñas en publicaciones especializadas y otros medios dan fe de ello.

De hecho, durante estas décadas recientes un gran número de museos de Estados Unidos y de galerías comerciales, curadores, periodistas culturales y un sinfín de asociados a la comunidad artística internacional visitaron Cuba o fueron anfitriones de exposiciones de arte cubano. Buena parte de la dinámica en esos años y hasta ahora, se debe a la gestión individual de artistas y sus gestores, a galeristas e instituciones norteamericanas y sobre todo al interés del coleccionismo privado o institucional en Estados Unidos. No creo que hasta ahora haya sido superado ese flujo de intercambio y tampoco creo que la flexibilización en las relaciones provoque cambios sustantivos.

Maria Berns, la directora del museo, con Dra. Katia Ayón, la hermana de la artista, y Yadira Ayón, la sobrina de la artista, en el ceremonio de la apertura de la expo.

Cortesia de Fowler Museum at UCLA via Facebook.

Por supuesto, una apertura en las facilidades de viajes en ambos sentidos modificaría números, pero insisto en que en cada momento lo mejor del arte cubano fue conocido en Estados Unidos y el coleccionismo serio de ese país nunca estuvo ajeno a su existencia. Lo que nos debería preocupar es que en la medida en que se amplíen las posibilidades de contacto en ambos sentidos se ampliará también, proporcionalmente, el margen de error en la elección.

Lidia Hernández Tapia (Holguín, 1991) Estudió Periodismo en la Universidad de La Habana (2013) y trabajó en varios medios de prensa en Cuba, como la revista OnCuba magazine. Actualmente cursa Maestría en Periodismo en CUNY Graduate School of Journalism, New York.