Tuesday December 12, 2017

La hermandad de los Coocuyos, el pujante movimiento de música electrónica en Cuba

Pasando la voz a través de un sitio web y una red "desconectada".

Derek Turcios, uno de los DJs de Coocuyo.

Cortesía de Coocuyo.

Una década atrás, la música electrónica era apenas la sombra del reguetón y la salsa en los clubes underground en Cuba. Hoy tres DJ´s, un americano, un cubano y un italiano, se han propuesto convertirla en todo un movimiento cultural.

Comenzaron por crear una plataforma online para promocionar el trabajo de los DJ´s cubanos. En menos de un año, su página en Facebook ha logrado más de 10,000 seguidores de Cuba, Miami, Londres, Timor Leste, Alemania, Brasil. La lista continúa.

Cortesía de Coocuyo.

También hay un canal en YouTube.

Coocuyo es el nombre del sitio web y del proyecto, cuya primera versión salió a la luz el 31 de octubre de 2015. Hoy ha crecido el número de Dj´s en la página y más que un portal electrónico, es un entretejido que combina la divulgación online y una red de contactos en el mundo físico que se extiende a todas las provincias de Cuba. El objetivo de Coocuyo, según lo define Desiderio, el italiano, es ser una plataforma online para la producción y distribución de música electrónica hecha en Cuba. Y “que aúne el trabajo tanto de artistas que se presentan en la discoteca Output de Nueva York, como en clubes de provincia en Cuba”.  

Cortesía de Coocuyo.

Desiderio es la pieza que ha puesto a andar todo el mecanismo. O más bien el que le dio forma a una comunidad que necesitaba quien le aunara, le pusiera un nombre y le dijera que sí era posible llevar su nombre a otro nivel.

La idea inicial fue de Desiderio, cuando hace diez años en un viaje por Cuba conoció un muchacho en una playa. Él le dijo que trabajaba como DJ y que su aspiración en la vida era vivir de ese trabajo. La idea se le quedó grabada, se le convirtió en obsesión.

Desiderio, uno de los DJs de Coocuyo.

Cortesía de Coocuyo.

Cocuyo es esencialmente el resultado de la hermandad entre Desiderio y los otros dos fundadores: el neoyorkino Derek Turcios y el cubano Joyvan Guevara, aka Djoy de Cuba. Es asombroso como los tres han logrado en algunos meses lo que ninguna otra institución oficial cubana: iniciar un movimiento de una música a menudo rechazada durante décadas bajo diversos estigmas. Coocuyo es la semilla en el desierto. Lejos quedan los tiempos en que este sería reprimido como un elemento de cultura “extrangerizante”.  Si en los años sesenta los Beatles fueron prohibidos en Cuba, hoy la música electrónica gana seguidores día por día.

II

Para Derek Turcios, americano hijo de emigrados cubanos, la música electrónica fue el enlace con la identidad de su familia. Fue la excusa que le propició conocer el país del que sólo había escuchado las historias de sus padres. En 2013 viajó la primera vez para presentarse como DJ en La Habana. Hay algo simbólico en él: fue el primer artista estadounidense en presentarse en la Isla luego de la reapertura de la embajada americana en 2015.

Derek Turcios de Coocuyo.

Cortesía de Coocuyo.

Pero antes de que pusiera un pie en Cuba, ya su música había llegado. Los Djs cubanos mezclaban en las discotecas de La Habana sus mixes de tambores afrocubanos y sonidos electroacústicos. Un día por Facebook lo contactó BJoyce, Dj cubana, para preguntarle si él era el autor del tema que ellos estaban “pinchando” en la Isla, e invitarlo a unirse. Así conoció personalmente a Djoy y a otros muchos de todo el país. Ese fue el comienzo de la hermandad de los Coocuyos, como le llaman ahora.

El Cocuyo es un insecto que sólo habita en Cuba, una cucaracha con dos luces detrás de la cabeza que por la noche enciende una luz verde. Actualmente se encuentra en peligro de extinción.

Por mucho tiempo, la música foránea ha sido restringida en Cuba, como una amenaza para identidad nacional. Djoy, en cambio, mira la música electrónica como cultura y cree que un Dj debe alimentarse con todo tipo de ritmos.

Djoy de Cuba, uno de los DJs de Coocuyo.

Cortesía de Coocuyo.

Primero era un hobby para él. Mezclaba música en un club habanero los domingos por las tardes. Actualmente es su trabajo. Djoy fue fundador del primer festival de música electrónica en Cuba, el Festival de Rotilla, al que asistieron poco más de un centenar de personas en 1998. Para la edición de 2011, asistieron unos 20 mil. Luego el gobierno cubano decidió interferir y quitarle el mando a los organizadores independientes.

Con Djoy no funcionaron los intentos por desviar la atención de los ritmos internacionales. “Desde pequeño siempre me interesaron las nuevas tendencias”-dice. “La música de vanguardia, en estos tiempos dentro de la escena del rock & roll buscaba los estilos más novedosos. Desde el grunge hasta llegar a la música industrial, fue ahí cuando empezó a caerme música más electrónica con concepto dance pero con elementos de rock/funk/reggae/disco/acid”. 

Para Turcios y para Joyvan, como para muchos músicos actualmente, no existe división de estilos. A Derek su madre cubana le enseñó a hablar español y tocar el piano al mismo tiempo. Y no es casualidad que uno de sus discos se llame “Tambor de Yemayá”.

La influencia que han tenido uno sobre el otro trasciende la música. “El intercambio con Derek, Desiderio y cada uno delos extranjeros que se han involucrado desde mis inicio han sido de las mayores ayuda que he recibido en todo el desarrollo de mi carrera hasta el presente y lo será en el futuro. Creo que ellos se llevan de nosotros nuestra sencillez y nuestra alegría y rítmica natural, nuestra amistad que para ellos es muy preciada. Se llevan los colores y las ganas de regresar”, dijo Joyvan.

Djoy de Cuba.

Cortesía de Coocuyo.

“Desiderio sintió el talento de nuestra tierra y cómo estaba estancado con respecto al mundo”, agregó el Dj respecto a la creación de Coocuyo. “Nadie nos conocía salvo este portal que nos ha sacado a la luz a todos, creo que se convertirá en el Resident Advisor de nosotros y será una plataforma importante para la escena internacional en los próximos años”.

III

En su segundo viaje a Cuba en 2008, Desiderio hizo una película para documentar su viaje en motocicleta de un extremo a otro del país. “Después de hacer esa película, todo me pareció más fácil en la vida”, comentó Desiderio. “Imagínate, yo amo esa Isla y la odio”, dice Desiderio al otro lado de un chat, cuando cuenta el road trip con que descubrió al país.

Fue un mes en el que aprendió a remendar la motocicleta soviética de la segunda guerra mundial, se fracturó un tobillo y aprendió a entender a los cubanos.

Su objetivo ahora es darle espacio a DJ´s que hacen música con pocos recursos. “Pueden sacar música de los sonidos de un celular”, comenta. Para él tiene más fuerza por los pocos recursos con que lo hacen, la obra de “alguien que es capaz de crear aunque tenga hambre”.

En tres meses, el italiano diseñó y programó el sitio web. Tiene un diseño clásico, con los colores negro y verde, como los del Cocuyo. Hasta ahora tienen la obra de 70 Djs. En un país con conexión a internet limitada como es Cuba, para muchos de ellos es esta la primera vez que su música llega a todo el mundo y les pone al alcance de productores internacionales. La intención es “que siga creciendo, como una plaza para todos”.

Por primera vez en junio de este año, un Dj de Estados Unidos participó en el Festival AM-PM America por su música celebrado en La Habana. Fue Derek Turcios. Allí lanzaron el portal online de Coocuyo y una película sobre los DJ´s de Cuba. Les tomó dos meses a los funcionarios del Ministerio de Cultura aprobar la proyección de la película en el Festival, hasta que finalmente les dieron la luz verde para continuar.   

Al final de esa noche, los tres DJ´s tocaron un concierto en la Fábrica de Arte (en el video bajo, con una introducción por Desiderio). Hubo algo épico y alucinógeno esa noche, bajo la luz verde como cuando se enciende el cocuyo.

Lidia Hernández Tapia (Holguín, 1991) Estudió Periodismo en la Universidad de La Habana (2013) y trabajó en varios medios de prensa en Cuba, como la revista OnCuba magazine. Actualmente cursa Maestría en Periodismo en CUNY Graduate School of Journalism, New York.