Thursday December 14, 2017

Secundaria: Un complejo retrato de bailarines en formación

Durante tres años de rodaje, los estudiantes adolescentes se han convertido en intérpretes consumados.

Cortesía Mary Jane Doherty

Cuba: cuna de bailarines talentosos, de clase mundial. La cineasta Mary Jane Doherty se dispuso a aprender lo que hace su formación tan especial. El reciente festival Dance on Camera, co-presentado por Dance Films Association y la Film Society of  Lincoln Center, estrenó su documental Secundaria en Nueva York. Doherty visitó a la escuela secundaria de la famosa Escuela Nacional de Ballet de la Habana por un período de tres años, donde pudo observar a estos adolescentes dedicados estudiando, entrenando, ensayando, actuando, y charlando con amigos y familiares. Enfocada principalmente en dos muchachas -la tímida y talentosa Mayara, de familia pobre con una madre soltera, y Gabriela, igualmente talentosa y extrovertida, quien vive en un barrio mejor con sus padres y su amigo Moisés, pobre y negro, que trabaja duro para llegar a la cima de su clase. Con carta blanca para conocer a fondo a estos estudiantes, la cineasta graba a estas bailarinas aspirantes en la escuela, en casa, y ofrece destellos íntimos de sus éxitos, fracasos y desafíos. Este documental absorbente y sin guión culmina en un clímax sorprendente cuando Mayara toma la decisión repentina e inesperada de desertar a los EE.UU. durante una gira por Canadá. Nadine Covert entrevistó a Mary Jane Doherty por correo electrónico.

Primeramente, cuéntenos un poco acerca de usted y su carrera.

Soy profesora de cine de la Universidad de Boston y he estado enseñando allí durante 23 años. Nunca pensé que la enseñanza fuera mi trabajo de tiempo completo, pero pronto descubrí lo mucho que me encanta enseñar; ahora es el centro de mi vida al igual que el cine. He hecho docenas de películas, en su mayoría por encargo. Luego, hace varios años, mi carga docente disminuyó, mi perro murió, y mi hijo ya no depende de mí. De repente, tuve el tiempo y el espacio para volver a mi otro amor verdadero: la cinematografía. ¡Mi objetivo ahora es alcanzar a mis asombrosos estudiantes!

¿Cómo surgió esta película? ¿Ha filmado en Cuba antes?

Yo nunca había estado en Cuba, pero -al igual que muchos otros en los Estados Unidos- tenía nociones románticas de un país lleno de música y danza. En el 2006 leí un breve artículo en el New York Times, algo sobre “14 bailarines cubanas desertan”. Rápidamente se me ocurrió: cuerpos hermosos, ritmos latinos, paredes de yeso decadentes, ¡el sonido y las imágenes ya están en su lugar! Mi lente captará la película completa. De hecho, eso fue lo que sucedió. Además, acababa de terminar una película no visual, por lo que estaba muy interesada en buscar una historia con elementos sensuales en su base.

Así, con un solo contacto, me subí a un avión con destino a Cuba, entré a la oficina del director de la Escuela Nacional de Ballet, y presenté mi idea: sumergirme en la vida de los bailarines, concentrándome sólo en esos momentos del proceso de aprendizaje del ballet que no podía ser dicho en palabras. La directora, Ramona de Saá, en ese momento me dio carta blanca para acceder a los estudiantes, sus casas y todas sus clases. No tenía ni idea de lo que era el ballet cubano o, para el caso, el ballet en sí. No sabía de lo que trataría la historia. La idea era dejar que el proceso de filmación de los adolescentes determinara la historia. (La mayoría de los documentales, por una buena razón, comienzan con un tratamiento cuidadoso y planificado.)

Entonces, Lyda Kuth -una fuerza filantrópica importante en las artes de Nueva Inglaterra-  decidió financiar los gastos de viaje de esta iniciativa. Lyda era y es el ángel proverbial que todos estamos buscando.

Cortesía Mary Jane Doherty

¿Cómo fue conocer a los estudiantes?

Sorprendente, en todos los sentidos. Esa calidez, generosidad, paciencia, y tolerancia. Los estudiantes y sus familias no protegieron su espacio personal como lo hacemos aquí en los EE.UU. Con el fin de obtener un buen sonido, hubieron momentos en que estaba demasiado cerca, y la escena era demasiado íntima. Una vez bajé la cámara y dije: “Debes decirme cuando detener la filmación”. El adolescente dijo: “¿Por qué? Está bien “.

La experiencia de trabajar con los bailarines se hizo más emocionante con cada viaje. Al principio, sólo vi un mar de hermosas jóvenes bailarinas, no podía memorizar el nombre de nadie. Muy pronto, sin embargo, sus personalidades individuales emergieron y nos hicimos más cercanos. Los bailarines dejaron de ser únicamente un tema de filmación y se convirtieron en nuestros amigos íntimos. Fue emocionante desarrollar relaciones íntimas con algunos de los bailarines, pero también preocupante: tenía la responsabilidad, cada vez mayor, de lograr que el proceso de filmación reflejara sus verdaderos yo.

¿Cómo respondieron sus padres ante su interés de filmar a las chicas? ¿Hubo dificultades para filmar en sus casas?

La mayoría de los padres estaban ansiosos de tener a su hijo incluido en la historia. Tuve cuidado desde el principio y me aseguré de que los padres no vieran esta película como un camino para salir: no se les pagaría a los adolescentes, no había garantías de nada, ¡ni siquiera si la película resultaba o no exitosa!

¿Habla usted español? ¿Fue capaz de comunicarse directamente con los estudiantes, familias y maestros?

Técnicamente, no, yo no hablo español. Pero sabía un poco, lo suficiente para comunicarme directamente con los estudiantes y las familias, también usé mis manos y salté un poco. Por supuesto, no tuvimos que hablar mucho ya que todo el mundo entendió que el objetivo de la película era mostrar lo que hacen los estudiantes, no lo que dicen. Yo sí tenía un amigo cubano que me ayudó a filmar a los estudiantes en sus casas, pero no fue parte del proceso de filmación.

Gabriela Lugo Moreno

Cortesía Mary Jane Doherty

Ha seguido esta clase durante tres años. ¿Cuánto tiempo pasó visitando la escuela, conociendo a los maestros y estudiantes, y de hecho filmando?

Viajaba a La Habana cada seis u ocho semanas, y cada visita duraba de una semana a diez días. En total he hecho 21 viajes. Pero empecé a filmar desde el primer día. Me presentaron a los estudiantes y maestros como un paquete: “Conozcan a Mary Jane y su cámara”. Era importante que la comunidad de la danza me aceptara no sólo a mí, sino a todo el proceso de filmación: los estudiantes reflejan los rayos de luz, los reúno en mi lente. ¡Trabajamos juntos!

¿Hizo el rodaje sola? ¿O trabajó con algún equipo?

Sí, filmé cada momento por mí misma, y operaba la cámara y el sonido. Así que, en esencia, era el único miembro del equipo.

¿Viajó con los estudiantes, o algunas de esas escenas las filmaron otras personas?

Viajé sola a cada lugar. Los estudiantes me llaman “Mary Poppins“, porque no importaba donde viajaran -Sudáfrica , Italia, Toronto- siempre me aparecía. No hay escenas en la película filmada por nadie más, excepto el video de Mayara, frente al espejo.

¿Recibió algún apoyo de las autoridades cubanas para hacer la película? ¿Fue difícil obtener los permisos necesarios?

No recibí ningún apoyo financiero, a excepción de los gastos de viaje de Lyda. Por otra parte, no pedí nada. La directora de la Escuela de Ballet entendió la premisa de inmediato. Ella sabía que estaba haciendo una película, no escribiendo un libro, y por eso a ella le encantó la idea de mi enfoque.

Después de varias filmaciones, un funcionario de educación de alto nivel se enteró del proyecto. Luego sufrimos una lucha de todos contra todos en reuniones entre los Ministros de Cultura, de Educación, y la prensa. Ningún funcionario tenía la autoridad para decir “Sí”. Pero nos encontramos con una grieta en el círculo de alguna manera y -quizás gracias a nuestra persistencia, más las habilidades formidables de Lyda Kuth- finalmente recibimos una carta firmada y sellada con la aprobación del Ministro de Cultura.

La mayoría de los maestros entendieron la premisa de la película y me permitieron entrar y salir de los ensayos y actuaciones. Algunos, creo, se sintieron satisfechos de que sus habilidades educativas recibieran la debida documentación. Pero no todos los profesores fueron susceptibles. Hasta hoy hay una formidable maestra que piensa que yo tuve algo que ver con la deserción de Mayara. Es difícil explicarle que eso me sorprendió como a todos los demás.

Mayara de Jesús Piñeiro Cantillo

Cortesía Mary Jane Doherty

¿Tuvo usted alguna pista de que Mayara estaba considerando la posibilidad de desertar?

No, no tenía ni la menor idea. Eso me sorprendió tanto que apenas podía sostener la cámara en posición vertical. Estoy filmando el desfile de mis bailarines a través de la puerta de llegada del aeropuerto y luego, de repente, esta se cierra. Busco y me doy cuenta “¡Mayara no está aquí!” Tuve deseos de desaparecer. Sin embargo, de alguna manera, dejé de temblar y me las arreglé para filmar el caos en el aeropuerto.

¿Por qué cree que el ballet es tan popular en Cuba?

En la década de 1950, Alicia Alonso y [su entonces marido] Fernando Alonso introdujeron el ballet clásico en Cuba, a través de su propia formación en el ballet ruso y el American Ballet Theatre. Alicia es la matriarca del programa hasta la fecha, incluso ahora con sus 90 años. (Fernando murió el año pasado, a los 98 años de edad. ) Los Alonsos construyeron el programa y el público, la cultura del ballet, recorriendo el país sin descanso, ofreciendo talleres y exposiciones. Su trabajo coincidió con la toma de poder de Fidel y de esta manera el ballet fue permeado del espíritu revolucionario.

Cortesía Mary Jane Doherty

Cuéntenos un poco acerca de la Escuela Nacional de Ballet y su programa. ¿Entre los criterios de selección está el apoyo de los padres y su participación? ¿Hay honorarios implicados en asistir a la escuela?

Los bailarines adolescentes cubanos ven la Escuela Nacional de Ballet de la misma forma que los estadounidenses la escuela de medicina. Es difícil entrar en el programa, pero si lo logras, tienes prácticamente garantizado algún tipo de empleo, ya sea como bailarín o como maestro de danza. Los niños, a partir de los siete u ocho años, comienzan a formarse como bailarines en las escuelas elementales de formación de ballet sólo por la oportunidad de ser uno de los treinta estudiantes seleccionados para asistir a la secundaria.

Los padres están muy presentes: ayudan con el maquillaje, la comida, el transporte durante las actuaciones. (¡Son la versión cubana de nuestras mamás de los jugadores de fútbol estadounidenses!) Técnicamente, la habilidad del estudiante determina por sí sola su camino, sin tener en cuenta la participación de los padres. Pero, al igual que en cualquier parte, las relaciones de los padres con los maestros tienen alguna influencia significativa.

No hay que pagar honorarios para asistir a la escuela. Todo el proceso educativo, desde la primaria hasta la secundaria es financiado por el Estado.

Moisés León Noriega

Cortesía Mary Jane Doherty

¿Ha mostrado Secundaria en La Habana? ¿Cuál fue la respuesta de los estudiantes, maestros y padres de familia ? ¿Puede ser mostrado públicamente?

Se presentó en el 35 º Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, el pasado mes de diciembre. Este festival es una gran oportunidad en el mundo del cine internacional, y, para mí, fue desesperante. Sería la primera vez que los padres de familia, estudiantes y administradores verían la película. Lamentablemente, debido a los viajes y los horarios, muy pocos estudiantes o profesores incluidos en la película estaban en realidad en La Habana en el momento del festival. Así que la proyección no tuvo la acogida que siempre había imaginado.

Las respuestas fueron mixtas. Algunas madres no estaban contentas ya que sus hijos no habían sido incluidos. Preguntaron: “¿Por qué sigue Mayara, una estudiante que abandonó antes de tiempo?“ Por otro lado, un conocido historiador de la danza cubana dijo: “todavía estoy llorando. Secundaria tocó mi alma.“ Un representante de bajo nivel pensó que la película era demasiado política. Este último comentario me resultó irónico ya que no pocos periodistas estadounidenses querían que la película incluyera la política más abiertamente. No se sabe como quedar bien.

Háblenos de sus planes para la distribución. ¿Ya tiene un distribuidor en EE.UU, Europa o en América Latina?

No hemos encontrado una vía de distribución todavía. El primer año de lanzamiento está dedicado a los festivales. Ya tenemos una versión de la película en español. Poco a poco, estamos encontrando pequeñas pero potentes audiencias, que responden a la historia de manera visceral. Y cada vez aprendemos más sobre las organizaciones de arte cubano-americanas donde se puede conocer la compleja historia que define a Cuba. Creo que Secundaria pertenece aquí.

Cortesía Mary Jane Doherty

¿Qué sigue para ti? ¿Más películas en o sobre Cuba?

Acabo de terminar Primaria, otra película que se filmó paralelamente a Secundaria. Amo esta historia, sobre tres jóvenes bailarines de ocho años de edad. No tiene el drama narrativo de Secundaria, pero tiene algo especial y raro -la alegría de presenciar niños que se convierten en hermosos jóvenes adultos. (Digo esto porque los niños hicieron la película ellos mismos -como si no hubiese habido camarógrafo o editor. ) Todo el proceso de rodaje y luego de edición de Primaria fue un regalo, un ejercicio de pura alegría.

¿Qué festival u otras proyecciones públicas tendrán lugar próximamente?
El próximo festival importante es el FICCI en Cartagena, Colombia , en marzo (Festival Internacional de Cine de Cartagena de 2014) . Entonces nuestro enfoque cambia ya que lanzaremos Primaria oficialmente. Vamos a seguir presentando Secundaria, pero por invitación solamente.

¿Algo más que quiera decirle a nuestros lectores sobre este proyecto?

Algunos espectadores han preguntado si orquesté alguna acción, o creé algunas escenas. Es importante para mí que la gente entienda que no hice nada de eso. Cada escena se firmó sobre la marcha, tal cual estaba sucediendo. Pero este proceso no es exactamente lo mismo que hacer “cine observacional“. En cambio, como ya he dicho, mis personajes y yo formamos una relación. Mi trabajo consistía en transmitir este respeto mutuo a la audiencia a través de la cinematografía técnicamente satisfactoria.

La mayoría de las películas sobre concursos se filman en orden inverso. Los cineastas filman a los ganadores y luego filman las entrevistas después de los hechos. Más tarde, al editar la película, construyen una historia en torno a esas entrevistas y se aseguran de que la audiencia se relacione con los personajes en el principio. El concurso en sí proporciona entonces el desenlace de la historia. Este es un enfoque legítimo y práctico para “películas de competencia “.

Pero Secundaria no es una película de competencia. No importaba quien ganó, quien perdió -lo que importa es que nosotros, el público, se sienta invitado a visitar cada rincón del mundo de los bailarines. Así que, sin ninguna razón lógica, empecé a filmar a Mayara, Moisés, y Gabriela desde el principio. Fue pura coincidencia que me fijara en Mayara, la bailarina que puso la historia de arriba abajo.

Por lo tanto, quiero que el público confíe en el viaje que continuaremos juntos, ya que es en esencia el motor de la historia.

[Ed. Nota: Mayara Piñeiro a presente baila con el Milwaukee (Wisconsin) Ballet.].

Gracias por su tiempo. Buena suerte con el lanzamiento de esta película y con sus próximos proyectos.

Nadine Covert es una especialista en artes visuales con un enfoque en los documentales. Ha sido durante muchos años Directora Ejecutiva de la Educational Film Library Association (EFLA) y directora de su American Film Festival, la competencia más importante de documentales de los EE.UU. en aquella época. Más tarde, fue directora del Program for Art on Film, proyecto conjunto del J. Paul Getty Trust y el Metropolitan Museum of Art. Covert ha sido miembro de la junta directiva del Robert Flaherty Film Seminar, y actualmente es consultora del Festival International du Film sur l’Art de Montreal (FIFA).