Monday December 11, 2017

Nkame en Nueva York: Belkis Ayón en El Museo del Barrio

La primera retrospectiva museística de la artista en los Estados Unidos, ahora en la costa este

Belkis Ayón, La cena, 1991.

Cortesía de El Museo del Barrio.

El otoño pasado, Nkame: una retrospectiva de la grabadora cubana Belkis Ayón, primera exposición de museo de la artista fuera de Cuba, hizo su debut en Estados Unidos en el Museo Fowler de UCLA. Ahora, está a la vista en Nueva York. He aquí un vistazo a la exposición en El Museo, con extractos del ensayo de la curadora Cristina Vives. (Y lea aquí nuestra entrevista con Vives sobre la exposición en el  Fowler.)

Una vista de la primera galería de la expo en El Museo del Barrio.

Cortesía de Yadira Leyva Ayón.

La primera obra  de Belkis Ayón que vi fue la versión en color de La cena (The Supper, 1988).

Una versíon a color de La cena por Belkis Ayón.

Foto: Cuban Art News.

Se exhibió en una pequeña galería de La Habana, y aunque la artista tenía sólo veinte años, me di cuenta de inmediato que La cena marcaba un punto de inflexión en el grabado cubano.

Dos versiones de La cena presentado una al lado de otra en la galería.

Foto: Cuban Art News

Años más tarde, meditaba en los tres momentos decisivos en la carrera de Belkis. El primero se produjo en 1986, cuando, aun siendo estudiante de arte, decidió que la sociedad fraternal abakuá (su mito, simbolismo y manifestaciones de origen) constituiría el lenguaje de su estética e ideología.

Su decisión de que la técnica de grabado conocida como colografía fuera la herramienta más adecuada para sus propósitos fue el segundo gran momento. El tercero llegó, cuando después de experimentar con el color, decidió que el blanco, el negro y los casi infinitos tonos de gris serían la mejor manera de traducir el drama existencial de su tema Abakuá, así como de su país y ella reflejada a través de eso.

La cena es quizás la obra que mejor ejemplifica estos tres momentos.

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Una vista de la exposición en El Museo.

Cortesía de Yadira Leyva Ayón.

En los más de diez años de amistad y colaboración profesional, Belkis y yo hablamos de casi todo, pero no fue hasta finales de 1997, cuando comencé su última exposición individual en Estados Unidos, Desasosiego (Restlessness), que discutimos sus creencias religiosas.

Se declaró como una atea completa, como suponía. Su objetivo siempre ha sido utilizar el mito Abakuá como un medio para lograr un objetivo y no para abrazarlo o asumir el papel de intérprete de un mito ancestral.

De la izquierda: Belkis Ayón, Consagración II Consagración I, 1991.

Cortesía de Yadira Leyva Ayón.

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Pocos galeristas, críticos, curadores o artistas tuvieron la capacidad de observar detalladamente su obra y ver que esta manifestaba la misma subversión posmodernista que otros jóvenes artistas cubanos perseguían en ese momento.

Una vista de la exposición en El Museo.

Cortesía de Yadira Leyva Ayón.

Un detalle de Belkis Ayón, Pa que me quieras por siempre, 1991, presentando una variedad de efectos gráficos.

Foto: Cuban Art News

Muy pocos comprendieron que Belkis estaba usando estrategias de comunicación, citas y apropiaciones nuevas y sutiles para hablar de los agudos conflictos sociales que afectaron a Cuba en los años noventa.

De la izquierda: Belkis Ayón, Nlloro, 1991, y Sin título (Figura blanca arrodillada en el centro), 1995.

Cortesía de Yadira Leyva Ayón.

Belkis Ayón es ahora reconocida por sus méritos como profesora y promotora de jóvenes artistas, como curadora de exposiciones de grabado vanguardista, como puente de entendimiento entre generaciones y como líder.

Belkis Ayón, Resurección, 1998.

Foto: Cuban Art News.

Aceptó altruistamente estos roles. . . . Hizo todo lo que pudo para lograrlo y acercarnos a un nivel de rendimiento social que era a la larga  posible.

Nkame: Una retrospectiva de la grabadora cubana Belkis Ayón corre hasta el 5 de noviembre de 2017 en El Museo del Barrio, Nueva York. Para fotos de la estrena, vea el álbum en la página de Facebook de Cuban Art News.