Wednesday December 13, 2017

Compañía de Danza MalPaso: Pasos y “malos pasos" en la dirección correcta

Una joven compañía de danza cautiva al público de Nueva York y Miami.

Mal Paso, una compañía de danza contemporánea con sede en la Habana, hizo un exitoso debut en los Estados Unidos en el Joyce Theater de Nueva York el 27 de mayo hasta el 1 de junio de 2014, y después en Miami del 4 al 6 de junio. Los bailarines Osnel Delgado Wamburg y Daileidys Carrazana Gonzalez, quienes antes pertenecían a la prestigiosa Danza Contemporánea de Cuba, fundaron MalPaso en diciembre de 2012. Sus amigos pensaron que era un mal paso abandonar la compañía. Sin embargo, en menos de dos años, el dúo y siete talentosos colegas han actuado para audiencias internacionales.

Cortesía del Joyce Theater

Su programa actual incluye una coreografía de Delgado en colaboración con los bailarines de MalPaso, 24 horas y un perro, y una pieza del coreógrafo neoyorkino Ronald K. Brown, Por que sigues. En 24 horas y un perro, los bailarines se mueven al compás de la música de jazz del afamado compositor, ganador del premio Grammy, Arturo O´Farrill (quién tocó en vivo con su Grupo de Jazz Afro Latino en el Joyce). Por qué sigues de Brown hace referencia al dios yoruba Elegua, y presenta al público canciones suaves y remix de tambores de varios músicos. Ambos trabajos crearon una atmósfera de festividad que incitaba al público a relajarse y disfrutar la panoplia de movimientos que sucedía delante de sus ojos.

MalPaso estrenó estos trabajos en el Teatro Mella de la Habana del 28-30 de marzo de 2014, y dos meses después impactó a las audiencias y críticos de Nueva York. El ambicioso viaje a los Estados Unidos incluyó clases y otras actividades para las comunidades de Nueva York y Miami.

Isvel Bello Rodriguez, Randy Civico Rivas, Joan Rodriguez Hernandez, Manuel Ernesto Duran Calzado en "24 horas y un perro"

Foto Roberto Leon

De cualquier forma, estos son logros significativos. Para una compañía cubana, la trayectoria es extraordinaria. Los intercambios artísticos entre Cuba y los Estados Unidos suponen desafíos logísticos y grandes gastos; MalPaso no cuenta con respaldo financiero del gobierno. Los éxitos de la compañía no tienen que ver solamente con los nueve bailarines de MalPaso sino con muchas personas e instituciones de ambos países que han hecho posibles sus pasos y  “mal pasos” poéticos.

Cortesía de CBS News

Un elemento fundamental en el éxito de la compañía fue su excelente entrenamiento recibido en Cuba. Tres miembros de la compañía son graduados de escuelas de ballet: dos de la Escuela Nacional de Ballet de la Habana y uno de la Escuela Nacional de Ballet de Camaguey. Los otros seis miembros de la compañía son graduados de programas de danza moderna, cuatro de la Escuela Nacional de Danza de la Habana y dos de la Escuela Regional de Danza Manuel Muñoz Cedeño, en la oriental ciudad de Bayamo.

Taimy Miranda Ruiz de Villa

Foto Roberto Leon

Aunque la Escuela Nacional de Ballet de la Habana es reconocida internacionalmente, las otras escuelas son poco conocidas en el exterior. La escuela de ballet de Camaguey es el resultado del trabajo de Joaquín Banegas, Sylvia Marichal, y Fernando Alonso, quienes fundaron y crearon el Ballet de Camaguey y sus escuelas afiliadas a finales de 1960. La escuela de danza moderna comenzó con el bailarín y coreógrafo Ramiro Guerra, quien fundó la primera compañía profesional de danza moderna en 1959. Guerra combinó técnicas danzarías norteamericanas con tradiciones folklóricas cubanas, a fin de crear una única estética danzaria moderna cubana.

Como Guerra profesionalizó la danza moderna cubana, otros se enfocaron en sus instrucciones y popularización. En 1961, comenzó una campaña para formar instructores de arte que encontró acogida en los hoteles Comodoro y Copacabana en la Habana. Bajo sus auspicios, algunos bailarines junto a la compañía de danza experimental de Alberto Alonso (incluyendo a Luis Trápaga, Sonia Calero, and Cristy Domínguez) así como profesionales norteamericanos residentes en Cuba (Lorna Burdsall, Elfrida Mahler, y Waldeen de Valencia, née Falkenstein) trabajaron en el currículum para la enseñanza de la danza cubana. Se institucionalizaron experimentos pedagógicos con la Escuela Nacional de Arte (fundada en 1965, hoy Escuela Nacional de Danza). Elfrida Mahler llevó la danza moderna al Oriente de la isla durante los 80´s y dos bailarines de MalPaso son el resultado de esta iniciativa en Bayamo en el 2009. (Para más información sobre la historia de la Escuela Nacional de Arte, vea el excelente documental Unfinished Spaces.)

Manuel Ernesto Duran Calzado, Joan Rodriguez Hernandez, Osnel Delgado, Maria Karla Araujo Martinez, Dunia Acosta Arias in "Por que sigues"

Foto Roberto Leon

Aunque expertos, como el estudioso Suki John, han elogiado la danza cubana moderna por más de una década, el público internacional está menos familiarizado con su forma e historia. Afortunadamente, los diferentes orígenes y talento colectivo de los bailarines de MalPaso ayudarán a difundir esta información. [Para más información sobre el pasado y presente de la danza contemporánea cubana, vea Suki John, Contemporary Dance in Cuba: Técnica Cubana as Revolutionary Movement (McFarland, 2012).]

Además de innovadores de la danza en el pasado, existen importantes colaboradores contemporáneos que han hecho posible el éxito de MalPaso, tales como el Joyce Theater de Nueva York y la Fundación Ludwig de Cuba. Bajo el liderazgo de la directora ejecutiva Linda Shelton, el Joyce comenzó a organizar viajes a Cuba como parte de su Programa de Viajes a principios del 2000. A través de esos viajes, estableció relaciones con artistas y organizaciones cubanas como la Fundación Ludwig. Fundada en enero de 1995, esta Fundación promueve el trabajo de artistas jóvenes cubanos y es una de las pocas organizaciones no-gubernamentales sin fines de lucros en la isla. Fernando Sáez, director del Programa de Artes Escénicas de la Fundación Ludwing, ayuda a organizar los espectáculos de varias compañías cubanas de danza para los viajeros del Joyce.

Demostración de la Danza Contemporánea de Cuba al Teatro Nacional de Cuba durante un viaje Joyce en marzo 2012

Foto cortesía del autor

El Joyce y el Ludwing también ayudan a llevar la danza cubana a los Estados Unidos. Trabajaron para lograr que el festival ¡Sí Cuba! incluyera actuaciones de la Danza Contemporánea de Cuba en el Teatro Joyce en mayo del 2011. Este fue el primer espectáculo de la compañía en los Estados Unidos, desde su fundación en 1959.

Ambas organizaciones también promueven el desarrollo de la danza en la isla a través de intercambios de coreografías, como es el caso de la reciente compañía MalPaso. En la primavera de 2013, Joyce envió a Ronald K. Brown a Cuba a fin de audicionar las compañías para un nuevo trabajo. Brown examinó a una docena de grupos, pero seleccionó a MalPaso, que había sido fundada con la ayuda de Fernando Sáez meses antes. Los bailarines de MalPaso impresionaron a Brown con su madurez, ética de trabajo y transparencia. Brown regresó a la Habana en marzo del 2014 con Arcell Cabuag (Director Artístico Asociado y bailarín en la compañía Evidence, a Dance Company de Brown) para crear un nuevo trabajo durante una residencia de tres semanas. Esto coincidió con dos viajes del Joyce y ocurrió que patrocinadores estadounidenses se sentaron junto a la audiencia cubana durante el estreno en la Habana.

Osnel Delgado y Dunia Acosta Arias

Foto Roberto Leon

 

Según la audiencia, MalPaso, Brown, el Joyce y el Ludwig han logrado un gran éxito. Pero, ¿los artistas involucrados? Según el Dance Talk en el Joyce después de la actuación el miércoles 28 de mayo, la experiencia ha provocado un crecimiento colectivo. Esta revelación ha permitido mezclar ritmos individuales a pesar de la diferencia de idiomas y experiencias culturales. También se le atribuye al poder de los colaboradores en el exterior, particularmente en el campo de la danza, y en el intercambio mutuo entre los bailarines que se mueven en espacios comunes.

Una breve mirada a las personalidades y redes que apoyan la actuación de MalPaso nos muestra el calibre de la danza cubana y el significado de los vínculos internacionales para su crecimiento continuo. La historia de MalPaso demuestra como la movilidad, tanto en el exterior como en la escena, pueden desafiar la inactividad política y artística. Con pasos y “malos pasos”, MalPaso y sus colaboradores continúan hacia adelante, llevando a los bailarines y audiencia cubanos y estadounidenses en la dirección correcta.

Elizabeth Schwall es candidata al doctorado en Historia Caribeña y Latinoamericana en la Universidad de Columbia (New York). Su investigación examina cómo varias formas danzarias contribuyeron con discursos políticos sobre la sociedad, política y cultura en Cuba y la diáspora de 1930 a 1990. Ha contribuido con el Dance Research Journal y la próxima Routledge Encyclopedia of Modernism, Dictionary of Caribbean and Afro-Latin American Biography y la New West Indian Guide / Nieuwe West-Indische Gid. El Graduate Research Fellowship de la Colección del Patrimonio Cubano de la Universidad de Miami y el Mellon Traveling Fellowship de la Universidad de Columbia financiaron su investigación en los Estados Unidos y Cuba.