Wednesday November 22, 2017

José Gómez de la Carrera: un fotógrafo ignorado del siglo XIX de Cuba

Una mirada atenta a un reportero de guerra y periodista en la Cuba del siglo XIX.

José Gómez de la Carrera, Preparación de un rancho mambí, 1899

La fotografía cubana del siglo XIX constituye una zona poco explorada dentro de los estudios que abordan el arte cubano, pese a constituir uno de los períodos más activos en la historia de la fotografía en la isla. Es el momento donde se introduce esa tecnología de reproducción durante la segunda mitad del siglo XIX,

Así, el olvido o el repaso superficial de una época de tal envergadura no arroja luces sobre los importantes pioneros del arte del lente, como José Gómez de la Carrera, considerado el mejor fotógrafo del siglo XIX cubano, pero sobre el cual no se han realizado estudios especializados.

José Gómez de la Carrera

De nacionalidad española, José Gómez de la Carrera llega a la Habana en 1885 y establece su estudio en el no. 23 de la calle O’Reilly, importante arteria comercial de la ciudad-. Allí comienza su variada producción fotográfica, que podemos clasificar en cuatro etapas según las temáticas más abordadas: de 1885-1890 fotografía de propaganda comercial; de 1890 a 1895 fotografía social; de 1895 a 1902 el fotorreportaje de guerra; y desde 1902 a 1908 la fotografía de estudio. Con esta etapa, el fotógrafo registra una imagen acabada del contexto cubano del momento, de sus singularidades arquitectónicas y urbanísticas, de sus tipos y costumbres sociales y de la identidad nacional en sentido general. Estas imágenes se convierten en testimonio histórico de una época que puede ser revisitada y reconstruida desde la visualidad.

La práctica del fotograbado fue iniciada en Cuba en 1881, por iniciativa del portugués Alfredo Pereira Taveira, que funda el primer taller. Este procedimiento permitió que las imágenes fotográficas pudieran ilustrar los periódicos y revistas del momento, y estimuló la circulación de la imagen por todo el país. Las redacciones de las revistas incluyeron el fotógrafo en su staff, cuyo trabajo ofrecía mayor inmediatez y apego a la realidad que otros procedimientos como el grabado y el dibujo. A partir de entonces, las obras fotográficas inundaron las páginas de los diarios y tuvo lugar el surgimiento del fotoperiodismo en Cuba.

José Gómez de la Carrera, Exterior vista of the Palais Royale, 1894

José Gómez de la Carrera fue -ante todo- un hombre de prensa. La mayor parte de su labor la dedicó justamente al fotorreportaje. Colaboró para diarios nacionales como La Caricatura (1888-1892), La Lucha (1892-1895), La Discusión (1898-1903), Cuba y América (1904-1906), La Ilustración Cubana y, El Fígaro (1893-1902) del que fue reportero exclusivo; sino también para revistas internacionales: La ilustración Española y Americana, The Illustrated American y Harper’sWeekly.

La primera etapa laboral de José Gómez de la Carrera (1885-1890), se corresponde principalmente con la fotografía de propaganda comercial, que realizaría durante su carrera. Estas imágenes representaban espacios de ocio y entretenimiento de las clases altas: negocios, tiendas, clubes, así como la promoción de ostentosas residencias. Así Gómez de la Carrera testimonia el estilo de vida de la burguesía cubana de finales del siglo XIX. Los interiores de casas y locales, la elegancia de las fachadas reflejaban el estatus y poderío económico de dicho estrato social, de acuerdo con la política de prensa española, afín a los intereses del gobierno colonial y los grupos de cubanos integristas.

José Gómez de la Carrera, Residencia de los Marqueses Larrinaga, comedor 1894

La fotografía social de Gómez de la Carrera, entre 1890 y 1895, no pudo escapar a las restricciones de la censura española. No obstante, ofreció una información visual más amplia, no solo documentó la vida de las clases altas sino también acontecimientos de significado local o nacional, así como imágenes del campesino, los antiguos esclavos africanos y vendedores ambulantes. La cotidianeidad cubana y sus individuos populares quedaron para siempre estampados en sus fotos, para la historia de Cuba.

José Gómez de la Carrera, Los más viejos del ingenio, 1894

Será entre 1895 y 1902 que José realiza el más significativo registro de la dramática situación política y social cubana de finales del siglo XIX. El reinicio de las guerras por la Independencia, el 24 de febrero de 1895, estimuló no sólo los adelantos de la fotografía en la Isla sino permitió un movimiento de reporteros de guerra. Muchos fotógrafosabandonaron sus estudios para registrar el conflicto Cuba-España. Entre ellos, Gómez de la Carrera será quien realice el más amplio registro de la guerra, y del periodo hasta la instauración de la República en 1902.

José Gómez de la Carrera, La guerrilla española del poblado Dimas, Pinar del Río, en actitud de combate, 1896

Más de doscientas instantáneas -técnica introducida por el artista en Cuba- integran su diario de guerra. Retratos de líderes militares, formaciones y desfiles de compañías o brigadas, escenas de campamentos, lugares de batallas, grandes eventos y conmemoraciones de héroes independentistas, fueron algunos de los temas captados por el fotógrafo. Además del volumen de su obra, Gómez de la Carrera –a diferencia del resto de los fotorreporteros en la etapa- pudo captar imágenes tanto de las fuerzas hispanas como de las mambisas, en beligerancia. Su ciudadanía estadounidense le permitió una postura “neutral”, útil para registrar en detalles la progresión de la guerra, y de las particularidades de los bandos en pugna. Por la censura colonial sobre la prensa cubana, las escenas mambisas de Gómez de la Carrera fueron divulgadas por revistas extranjeras, las del ejército español sí aparecieron en las publicaciones del país.

José Gómez de la Carrera, Campamento Mambí, 1898

Cortesía de fotoperiodismo.com

El fotógrafo ocupó durante ocho años el cargo de reportero oficial de la revista El Fígaro, una de las más importantes publicaciones seriadas de finales del siglo XIX y principios del XX. Difusora por excelencia de la fotografía cubana del siglo XIX y, en particular, de las fotografías de registro bélico, El Fígaro acogió la obra de más de cuarenta fotorreporteros que documentaron la guerra en diferentes zonas del país. Entre ellos a Ramón Carrera, Otero y Colominas, Luis Mestre, Rafael Blanco Santa Coloma, que cubrían la guerra en La Habana; Manuel Jiménez (Holguín), Rafael Delmonte (Puerto Príncipe) Juan Pérez Argemí (Santiago de Cuba), Miguel Reina (Bayamo), Pedro J. Pérez (Cárdenas), Eugenio Rio Pelle (Caibarién), Gregorio Casañas (Sagua la Grande), C. Hernández y Luis V. López (Las Villas), José Trellez (Sancti Spirutis) y J. L. Quintana (Gibara).

Sin embargo, la supremacía de las imágenes de guerra de Gómez de la Carrera se hace evidente en cada número de la revista. El fotógrafo viajó a diversas zonas del país para informar sobre el desarrollo de la guerra y los progresos militares del Ejército Español. El profesionalismo con que asumió el cometido, le hizo ganar muy pronto el respeto y admiración de la sociedad cubana del momento.Ante el resto de sus homólogos, su propuesta fotográfica se distanció de los rígidos cánones de la fotografía de la etapa, manejó con soltura la fotografía instantánea documental, supo captar escenas cotidianas o grandes sucesos históricos de su tiempo, y penetró con exclusiva entre las acciones tanto de las fuerzas españolas como de las mambisas. Fue sin dudas el líder de este movimiento fotorreporteril de guerra.

José Gómez de la Carrera, Conducción de niños y ancianos a los pueblos, provincia de Pinar del Río, en cumplimiento del Bando de Concentración, 1896

A él debemos no sólo la huella de situaciones comunes dentro del desarrollo de la contienda. Su u lentecaptó dramáticosacontecimientos históricos, como la cruel reconcentración de los campesinos cubanos (1896-1897) llevada a cabo por el general español Valeriano Weyler, el hundimiento del acorazado USSMaine en la bahía de la Habana (1898), la primera Intervención estadounidense en Cuba (1899) y la llegada en 1902 de Tomás Estrada Palma, primer presidente de la República.

José Gómez de la Carrera, Puente del Maine visto por el lado de estribor, 1898

José Gómez de la Carrera se erige como máximo representante del fotorreportaje de guerra y la fotografía cubanos de fines del siglo XIX e inicios del XX. Su última fase de trabajo (1902-1908), interrumpida por su muerte en La Habana, estuvo dedicada a la imagen de estudio. El lente de este español e nacimiento, pero cubano en su reflejo de la Cuba de entre imperios, dejó una numerosa obra fotográfica que logró captar las especificidades socio históricas de una época y sentar las bases para el futuro de la fotografía del siglo XX en Cuba.

Mónica Pérez Llorente (La Habana 1989). Graduada en el año 2012 de Licenciatura en Historia del Arte, Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Obtiene la Beca de Investigación Fotográfica “María Eugenia Haya” otorgada por la Fototeca de Cuba en el mismo año, por el tema presente.El artículo refleja su tesis “El fotorreportaje de guerra de José Gómez de la Carrera entre 1895 y 1902 en Cuba.” Tutora Msc. Grethel Morell Otero. Facultad de Artes y Letras, Universidad de La Habana. Curso 2011-2012.