Thursday December 14, 2017

En Conversación con Sandra Ceballos, Part 1: “La intención siempre ha sido aglutinar.”

La fuerza de empuje detrás de Espacio Aglutinado reflexiona sobre los comienzos.

Cortesía de Sandra Ceballos

A principio de año y a veinte años de creado, la artista y curadora Sandra Ceballos anuncio que Espacio Aglutinador, primera galería independiente, entraba en una nueva fase donde dejaba  de usar su casa para exposiciones. Tomamos este anuncio como pretexto para reflexionar sobre su rol en la escena artística Habanera. Le pedimos a Rafael DiazCasas que entrevistara a Ceballos sobre Aglutinador para hablar sobre pasado, presente y futuro. Aquí la primera parte de tres de la conversación. 

¿Cómo surge Aglutinador?. ¿Cuál fue el contexto, la razón del proyecto y los principales participes?.

Aglutinador surgió de casualidad, ni a Ezequiel (Suarez) ni a mí, los creadores, nos interesaba o teníamos conciencia que llegara a ser un espacio importante o no. Tampoco teníamos un plan, todo fue un accidente.

Surgió a partir de una exposición de Ezequiel que a la sazón estaba yo curando en la Galería de Arte de 23 y 12, que se suspendió, pues consideraron los textos demasiado lacerantes contra las instituciones. Es en ese momento que ofrezco mi casa a Ezequiel, así empezó todo. Le dije: movemos los muebles y usamos la sala,  aunque a mi madre le dará un ataque. La entrada estaba por aquí – señala lo que hoy es una puerta tapiada.

Recuerdo invitamos a Alejandro López a que hiciera un performance, bajo el título que tenía la expo El Frente Bauhaus, marzo 1994. Quien a su vez invito a Pedro Pablo Pedroso, joven músico de la sinfónica que le acompaño al piano. Al final todo termino como una fiesta, hubo mucha música, bebida, y los artistas se la pasaron muy bien, a pesar de ser un espacio tan pequeño.

El Frente Bauhaus, performance por Alejandro López y Pablo Pedro Pedroso, marzo 1994

Cortesía de Sandra Ceballos

Todo esto sucedió justo a las puertas de la V Bienal del Habana en 1994. Fue entonces cuando decidimos hacer otra exposición, esta vez Ezequiel y yo, juntos. La nombramos Arte Degenerado en la Era del Mercado. La idea era presentar un tipo de obra diferente a lo que se estaba produciendo en ese momento. Aquí en los 90s los artistas estaban creando una obra que llamaban cínica, pero que realmente era muy comercial. Creo que el cinismo era ser comercial para que se vendiera.

La llamaban cínica pues pretendía hacer una crítica costumbrista, social; pero no llegaba a fondo, no llegaba a ninguna esencia. En ese contexto decidimos entonces hacer un arte más Europeo, y tomamos como referencia algunos Avant Garde Istmos. Ahí se extendió mi serie de los Absolut a partir del Constructivismo Ruso, que fue como una especie de homenaje, como un reconocimiento a aquellos artistas que quedaron históricamente algo relegadas, que tuvieron que exiliarse y no vendían nada. La idea era establecer un paralelo entre lo que paso en Rusia cuando los artistas se exilaron y lo que estaba pasando aquí. Ezequiel, por su parte, mantuvo su interés en la Bauhaus.

¿Cuando Uds. se dieron cuenta que este era un proyecto que se podía echar para adelante, un proyecto con personalidad?

Bueno, la gente nos empezó a embullar mucho. Ese momento de cambio pasó a partir de la tercera exposición. Para entonces empezamos a tener una conciencia de lo que estábamos haciendo. Nos reuníamos en el Taller de Serigrafía, Rene Portocarrero, donde trabajamos. Conversando con Carlos Garaicoa, que siempre ha sido un amigo cercano, se nos ocurrió seguir. Fue cuando nos dimos cuenta del contexto y de la posible importancia del proyecto si seguíamos con él.

No teníamos nombre, y conversando en casa – que como vez es muy pequeña, le dije a Ezequiel que me gustaría algo que fuera algo que hablara de unir, pues aquí venia mucha gente, todos estamos apretados con calor pero nadie se iba. Se me ocurre Aglutinar, el propuso un sinónimo, pero fue un decisión mutua, entre los dos.

A partir de aquí si todo fue más calculado. Fue la primera vez en Cuba que después de 1959 se abriera y queda “constituido un espacio cultural privado, con seguimiento y logística curatorial; pero a la vez, y contradictoriamente, dirigidos por un espíritu anarquista y ecléctico en sus presupuestos estéticos y conceptuales”. Este marzo cumplió 20 años. El tercer miembro activo en este proceso fue el crítico e historiador Orlando Hernández, quien puso mucha luz e interesa en los proyectos.

Una obra por Manuel Vidal en la primera muestra al Espacio Aglutinador

Cortesía de Sandra Ceballos

Para la primera muestra invitamos a Manuel Vidal (1929-2004). Siempre se hablaba de su hermano Antonio Vidal, pero a Manuel lo tenían relegado. Investigando, encontramos que Vidal, tenía una obra súper interesante no solo plástica sino también literaria. Empezamos por ahí a caminar, a buscar.

Sin perder la picardía en el rostro, con aire de orgullo burlesco sigue diciendo – De repente, sin más nos convertimos en justicieros de la cultura, de forma eufemística. Nada que la juventud te hace creer en todas esas cosas, se cree uno un Robin Hood.

¿A quién más invitaron a exhibir aquí?. ¿Quién mas no tuvo un espacio y Uds. les abrieron las puertas?

Santiago Armada – Chago (1937-1995). Él estuvo diez años sin exhibir en Cuba. Su obra no era bien aceptada. Su primera expo con nosotros fue Eyaculaciones con antecedentes penales, luego vino Nace El Topo ambas en 1995

¿Por lo erótico?.

Bueno, llegaba a ser casi pornográfica, pero muy interesante para el momento en que lo hizo. El también abrazaba la metafísica, de lo cual no se podía hablar entonces, era como una mala palabra. Además de los conflictos existenciales que Chago abordo.

Aquí no había espacio para gente con conflictos de ningún tipo, todos éramos happy. – Vuelve a reir con gozo y complicidad, dejando ver en su rostro como las memorias del pasado se le agolpan en segundos. Debo decir que a Chago nunca se le censuro, sino que se fue olvidando. Le ponían pretextos para exhibir, no le dieron espacio, y se olvidó. Eso es también una forma de censura.

Angel Delgado, jabones santos, de su primera muestra en  Espacio Aglutinador

Cortesía de Sandra Ceballos

Otro a quien invitamos muy a los inicios de Aglutinador fue a Ángel Delgado (1965), que después que salió de la cárcel por su performance que hizo en la expo El Objeto Esculturado quedo marcado, nadie lo quería exhibir. Si la memoria no me falla, el solo pudo hacer dos expos después de eso. La primera en la salita del fondo en Galería Habana, trabajo de María Milian y mío; y la segunda con nosotros en octubre 1996 – co-curada entre Gerardo Mosquera, Orlando Hernández, Ezequiel y yo.

Vista de la primera muestra de Angel Delgado en Espacio Aglutinador

Cortesía de Sandra Ceballos

La expo de Angelito fue una experiencia linda. El trajo una caja que tenía sellada desde sus días en la cárcel, de donde por primera vez fue sacando los objetos que el allí poseía, lo que había creado; pañuelos, sabanas, los jabones que tallaba. Todo eso se exhibió aquí por primera vez.

Invitamos también a Ernesto Pujol (1957), un artista del exilio; los que en aquel momento eran vistos con mucho prejuicio y nadie los quería exhibir. Previamente, él había exhibido en Casa de las Américas que es de alguna manera “independiente”, vive al margen de la política oficial, no en una galería de cultura. Esta vez lo hizo en la casa de Sandra. Para que fuera a dúo invitamos a Manuel Alcaide (1954), de la misma generación con estudios en la antigua Unión Soviética. En la realidad ambos vivían en el exilio uno en New York y el otro en Camagüey. Trabajaban ambos con objetos desde mundos y puntos diferentes.

Vista de la exposición Trofeos de la Guerra Fría: Instalaciones y ensamblajes de Ernesto Pujol y Manuel Alcaide, 1995

Cortesía de Sandra Ceballos

Fue un momento en que buscamos hacer pares invitando a artistas con algo en común en sus prácticas. Por ejemplo artistas mayores con otros muy jóvenes, que fueran de generaciones desiguales o vivieran en lugares diferentes pero con similitudes en el trabajo, o lo opuesto totalmente, etc. La idea era demostrar continuidad y estimular el dialogo. Pero también para refrescar el ambiente, creando diálogos y abriendo puertas mientras aglutinábamos. Me vienen en este segundo a la memoria expos como: Trofeos de Guerra Fría Instalaciones y ensamblajes de Ernesto Pujol y Manuel Alcides (1995) – como dije antes; La Mirada Amable. Pinturas de Pedro Álvarez y Benito Ortiz (abril 1995); Levántate Chago, no Jodas Lázaro, con Chago Armada y Lázaro Saavedra, 1996, entre otras.

La Carne: Tatuajes – convección de artistas tatuadores, julio 1996

Cortesía de Sandra Ceballos

También trajimos a Glexis Novoa (1964) Daño, 1994; Cleva Solís (1926 -1997), miembro del grupo Orígenes que hacía mucho no exponía – Una Mariposa con Ojos de Buey, 1995; José Antonio Díaz Peláez (1924 -1988), antiguo miembro de Los Onces; Alberto Casado (1970) Historias del Barrio; Tania Bruguera (1968) con su performance Cabeza Abajo; Jorge Luis Marrero (1970); Ibrahim Miranda(1969); Rafael Zarza (1944) El Campo; Eduardo Aparicio (1956) Entre la Habana y Miami, todas en 1996, y Juan Carlos Alom (1964) en 1997; etc. Invitamos otros muchos que no necesariamente fueron machados por la historia, sino que perdieron la capacidad de dialogo social, bien porque no lo supieron o pudieron defender y/o negociar.

Invitamos a Santiago Sierra, que hizo un performance a puerta cerrada Línea de 250 metros sobre seis personas remuneradas. Así como hicimos varias exposiciones colectivas donde exploramos nuevos terrenos que en Cuba antes no se habían tratado como La Carne: Tatuajes – convección de artistas tatuadores, julio 1996 y Una Miseria Temporal, mayo 1997.

Luego: Aglutinador-Laboratorio, 1ra Biennial of de Arte Porno, Becas P.E.R.R.O.

Rafael DiazCasas historiador del arte y curador independiente con sede en Nueva York. Interesado en Arte Moderno y Contemporáneo, con un enfoque en Arte Latino Americano. Él escribe sobre el arte y la cultura para varias publicaciones. Co-Autor Hard Light: The work of Emilio Sanchez, Prestel, Londres – New York, 2011. Actualmente está trabajando en una monografía y un documental sobre la historia de la abstracción en la segunda mitad del siglo XX en Cuba.