Wednesday December 13, 2017

VIDEO - Glenda León: “Demoro toda la vida para hacer una obra”

La artista reflexiona sobre sus recientes obras multidisciplinarias y las fuentes de la inspiración 

Glenda León, Escuchando la lluvia, 2011

Cortesía de Magnan Metz Gallery

Cuando hablamos unas semanas antes de que iniciara la 12 edición de la Bienal de La Habana, Glenda León se confesaba escéptica respecto a su presentación en la muestra central del mayor evento de las artes visuales en Cuba. Aún quedaban cuestiones estructurales por precisar, ni siquiera el lugar de la exhibición había sido definido con certeza. Sin embargo, el 24 de mayo la Biblioteca Nacional José Martí acogía Cada sonido es una forma del tiempo, un proyecto para concierto sonoro con partituras de Glenda, interpretadas al piano por Aldo López Gavilán.

“Se trata de una serie de partituras que fui creando a partir de 2010,  donde utilicé como soporte la fotografía. En ellas pueden verse una ventana con gotas de lluvia, pájaros volando, hojas en el piso, estrellas, los puntos de los dados o los 130 nombres de dioses de todas las religiones del mundo. A cada uno de esos elementos les superpuse una partitura vacía, un pentagrama. Lo más interesante de todo: no conozco nada de música, y sin embargo, el concierto en sí es la obra de arte. La música viene de la imagen y no al revés”, dice Glenda sobre la que hasta ahora –y según entendidos o no en la materia- se ubica entre lo mejor de la Bienal este año. 

Pero ella no impresiona únicamente desde la música. Ya lo hacía con aquellas piezas (Las formas del instante, 2001) en las que formaba dibujos con cabellos humanos, adheridos en pedazos de jabones. Desde entonces, concebía el arte como un instrumento para crear otras –acaso nuevas- realidades. “A partir de esas cosas que al ser usadas o estar fuera del cuerpo -jabón, cabellos, chicles-; se convierten en elementos desagradables, yo construyo, por ejemplo, el cielo, un árbol, o formas abstractas. Detrás de todo eso hay un mensaje: a partir de algo mínimo se puede formar todo un universo” confiesa.  

Hábitat es otra pieza donde se maneja este concepto, aunque ya en mayor escala. Hablamos de una cama hecha con hierba artificial, almohadas tipo rocas y donde la sábana es una foto ampliada de la tierra. “Un micromundo respaldado por el cielo a la espalda, una idea de que cada cual en su pequeño mundo, en un cuarto, proyecta la tierra entera. Un mensaje de optimismo, de que con lo mínimo se pueden lograr grandes cosas. Es casi como hacer política, pues la pieza transmite un mensaje de transformación, algo relacionado con aquella antigua concepción de la alquimia”.

Glenda León prepara su instalación Habitat, 2004, en La Habana

Foto: Ladyrene Pérez

Cuando habla de política, le pregunto a Glenda sobre ese matiz en su obra; menciono Sueño de Verano (2010) y la intención de tocar el tema de las dos orillas, el éxodo de cubanos hacia Miami y por supuesto, de la relación Cuba-Estados Unidos. Pero me cuenta que en esta pieza la alusión política era para ella un motivo secundario. “La relación de esa obra con la política era muy lúdica, un intento de llevar toda esa tensión a una cosa relajada, más de juego”. La artista aclara: “Todos los artistas, cuando son consecuentes con su obra hacen política de alguna manera. No obstante, para hacer política de manera explícita están los políticos. Cuando un artista trata de hacerlo puede caer en la mediocridad, porque no tiene la formación para ello y puede quedarse a medias”.

¿Entonces, cuáles son tus temas, los que no pueden faltar nunca, explícitos o no, en tus obras?

“El silencio interior,” responde ella. “La evolución humana, lo mismo mental como espiritual. También la belleza. Y sobre todo, la verdad”.

A partir de eso, ¿cuán difícil es crear otras realidades por medio del arte?

“Creo que lo más difícil es la producción y la ejecución de las obras. El crear nuevas realidades es parte de mi vida diaria, es lo que se está proyectando como continuidad de la realidad que veo y experimento. Tal vez tenga esto que ver también con una pregunta que me hacen mucho: cuánto tardas en hacer una obra de arte? Siempre respondo que me tardo toda la vida. Cada vez que me preguntan eso, calculo la edad que tengo y ese es el tiempo que me tardó hacerlo. Como todo ser humano, todas las experiencias que vivo me van enriqueciendo.”

La transdisciplinariedad con que discursa el arte contemporáneo ha favorecido tu trabajo, digo, por ejemplo la imbricación que has logrado entre música y arte…

Glenda León, Escuchando el vuelo, 2011

Cortesía de Magnan Metz Gallery

“Creo que tengo toda esa gama de manifestaciones o de medios a mi favor, aunque empecé en la escuela de formación de pintura y por eso también hago cosas sobre papel y con tinta. Pero sí, es muy importante tener a mano todas las otras manifestaciones y soportes, la experiencia de haber sido bailarina, la música, el haber estudiado Historia del Arte. Todo eso es como muy natural en mí. La idea viene primero y el medio lo escojo después. Lo importante es que la gente se acerque a mi obra sin prejuicios y con mucho silencio interior, algunas piezas tienen detalles muy sutiles. Además siempre es bueno que tengan información sobre Nietzsche, Gastón Bachelard que son escritores muy cercanos a mí.”

Glenda enseña a la periodista Lianet Hernández un ejemplar de las partituras de la obra "Cada sonido es una forma del tiempo", que fuera interpretado en la Bienal de La Habana.

Foto: Ladyrene Pérez

A los quince años Glenda León tuvo en sus manos por primera vez un libro de Nietzsche; de allí llegaría a enamorarse de filosofía. Esa formación primaria, se siente todavía en su obra, lo mismo que la experiencia aportada por su licenciatura en Historia del Arte. “Creo que lo fundamental de mi carrera fue entender el sentido de la evolución de la Historia del Arte, por qué vino una manifestación detrás de la otra, y también estar actualizada con las tendencias contemporáneas. Aunque sea imposible conocerlo todo, creo que la información es indispensable para cualquier artista, porque si no se repite. La parte teórica que conocí me abrió todo un universo, saber qué cosa es lo postmoderno o lo performático”.

De las respuestas encontradas a esas interrogantes nació su tesis de licenciatura, editada luego como libro: La condición performática. Un título con el que quizás ni ella misma habría soñado en su juventud temprana, cuando incursionó en el ballet y se enamoró de la música, ahora casi nunca ausente en sus obras visuales, y que le ayuda a entender el universo a transformar.

Glenda Léon, Música concreta, 2015, en CDAV durante el 12ma Bienal

Cortesía de Galería Senda

 “Trato de ver todo el arte contemporáneo que puedo, critico mucho a los especialistas y curadores que escogen obras de arte que ya han sido vistas, o que legitiman a un artista cuando realmente no está haciendo nada nuevo. Trato siempre de mantenerme en mi estilo, seguir actualizada y leer poesía, ver cine y ballet, escuchar música…”

"No conozco nada de música"-confiesa Glenda- detrás de la obra "Ascensión Silenciosa II", 2014.

Foto: Ladyrene Pérez

¿Según tu modo de asumirte y expresarte, crees que el arte sea una cuestión de minorías, que no es importante cómo el público considera tu obra?

“Todo lo contrario. Si no me importase lo que las personas sintieran o pensaran cuando ven mi obra, yo expondría para mí en un cuarto y no dejara entrar a nadie. Mientras más personas se conecten con el mensaje que yo intento dar, más feliz seré. Ese es el motivo de mi creación.

“Creo que hay una ceguera sensorial, la vida en la ciudad nos vuelve parte de ella muy sutilmente. Quizás una persona del campo, un poco más distanciada del bullicio, esté más conectada con las sensaciones. El sentido de mi trabajo proviene de ahí, de ensanchar las sensibilidades frente al estrés de la vida diaria”.

Bajo, el video del concierto de Cada sonido es una forma del tiempo en la Biblioteca Nacional José Martí el 24 de mayo.

Lianet Hernández (Artemisa, Cuba, 1989) Licenciada en Periodismo por la Universidad de la Habana. Trabaja en Casa de las Américas, y colabora habitualmente con la revista OnCuba.