Wednesday December 13, 2017

Enfocándose en Miramar: Habana Charrette de 2015

Visualizando un nuevo fondo habitacional, turismo de salud, y un centro tecnológico en Monte Barreto

Creación de un espacio multiuso para el turismo de salud.

Cortesía de Héctor Gómez.

La 8va Charrette Habana Internacional sobre Diseño Urbano tuvo lugar del 15-21 de marzo en el Hotel Ambos Mundos de la Habana Vieja.

Organizada por la oficina cubana de Redes Internacionales para la Construcción, Arquitectura y Urbanismo Tradicionales -más conocido como I.N.T.B.A.U.- el evento fue dirigido por Julio César Pérez Hernández, presidente fundador de la oficina. Entre los participantes estuvieron arquitectos, planificadores, artistas, empresarios y líderes cívicos de Cuba y el exterior, incluyendo a Canadá, Europa y los Estados Unidos.

El tema central de este año fue el distrito de Miramar, al oeste de la Habana, un barrio residencial construido en las primeras décadas del siglo XX. Además de planes de desarrollo general para el distrito, el grupo concibió planes de revitalización específicos para las áreas del río y la línea costera.

Miramar. El lugar

En la etapa colonial la Habana se expandió hacia el oeste, y a partir del año 1860 el servicio ferroviario comenzó a trasladar personas hacia las áreas de playa. Alrededor de 1902, el gobierno de ocupación estadounidense había construido un campamento militar que se convirtió en parte del sistema de defensa de la ciudad, y cuartel general de su ejército. En 1959, el campamento se convirtió en una instalación educacional. Su aeropuerto, que interrumpía la conexión con la ciudad, fue deshabilitado en el año 2001.

Alrededor de 1911, un plan urbano, basado en un cuadrado uniforme, fue diseñado por el arquitecto cubano Leonardo Morales y su homólogo estadounidense William O’Malley. Como ocurrió en el Vedado, las construcciones tenían espacios traseros, creando un entorno distintivo, que combinaba con el paisaje notable de la 5ta Avenida.

Imagen de Miramar en Google.

Cortesía de John Pilling

A diferencia de El Vedado y Centro Habana, el plan para Miramar carecía de un paseo público cercano al mar, un lapsus lamentable en el diseño urbano.

Fragmentaciones ulteriores en el oeste generaron que el tejido urbano del oeste de Miramar se expandiera, incluyendo al Country Club Park y al Parque de Diversiones Marianao Beach. Aún se encuentran una colección impresionante de edificios diseñados por famosos arquitectos locales y extranjeros, desde Max Borges hasta Richard Neutra.

La 5ta Avenida bisecciona el área de Monte Barreto, el único remanente de áreas verdes en Miramar. En esta zona se construyeron un grupo de edificios -se destaca el Centro de Negocios de Miramar y muchos hoteles internacionales- que ignoraron las leyes constructivas así como el clima, la economía, los materiales de construcción y estilo de vida cubanos. Las consecuencias desastrosas de estas intervenciones es un ambiente hostil que carece de un sentido de lugar reconocible, que niega su relación con lo tradicional y elimina toda esperanza a la integración social y cultural.

El trabajo        

Los participantes fueron organizados en tres equipos, y cada uno trabajó un aspecto diferente del proyecto. Un equipo trabajó en la concepción de una estrategia de desarrollo y propuestas integradoras para el distrito, incluyendo un análisis de viabilidad y un plan financiero y de implementación.

Equipo 1 trabaja en el Hotel Ambos Mundos.

Cortesía de Caesar Studio | Architects & Planners archives

Un segundo equipo se centró en la incorporación de conceptos claves a la propuesta del paseo para el Río Almendares, previamente a cargo del Profesor Pérez Hernández. Lo más importante aquí era proteger la reserva de agua y la vegetación, reforzar la conexión visual y funcional de los bancos del río y actividades orientadas a este.

El tercer grupo desarrolló un plan integrador para la línea costera de Miramar, con el fin de incluir el paisaje natural y el entorno construido a un tejido cívico que incluía oportunidades de negocio, vivienda y espacios públicos.

Desde el principio, los tres grupos estuvieron de acuerdo en algunas premisas básicas, entre ellas: el paisaje urbano de la Habana permanece intacto y debe ser preservado; es esencial una infraestructura inclusiva desde el punto de vista social, económico y ecológico para su posterior desarrollo.

En su estrategia y propuesta de desarrollo integradoras, el primer equipo identificó la medicina, las artes y la tecnología como ramas prometedoras. Ellos avizoraron un concepto diversificado que incluyó la producción de cine, e instalaciones para su proyección, centros de música, artes gráficas y diseño, compañías tecnológicas y un centro de rehabilitación y turismo de salud orientado al mar donde se ubicarían marinas para este fin. Inversiones en compañías y creación de capital, desarrollo de la fuerza de trabajo y empleos fueron aspectos significativos del plan, así como la restauración residencial y las nuevas edificaciones.

Abordando la propuesta del Rio Almendares, el segundo equipo identificó algunos desafíos: alta contaminación medioambiental, edificios abandonados y deteriorados y un bosque mal preservado. Aun así, fueron capaces de ver el gran potencial existente para la transformación.

El nuevo Paseo del Río Almendares.

Cortesía de César Studio | Architects & Planners archives

Su propuesta reflejó un enfoque multiuso, dirigido al peatón, con un balance sensato entre el espacio público y el privado, y una densidad en línea con los vecindarios ya existentes. El plan incluyó edificios bajos y áreas verdes ligadas al paseo del río, y actividades de ocio dentro del área de tránsito de los residentes.

Con un enfoque para el desarrollo de la línea costera de Miramar, el tercer equipo trabajó en un diseño detallado para el centro de turismo de salud y rehabilitación en el área del Monte Barreto, desde su concepto como un espacio importante de Miramar. Densidad poblacional elevada, viviendas generadoras de ingresos mixtos y lugares recreativos, culturales y de ventas al por mayor fueron elementos del plan, así como la creación de espacios para promover, desarrollar y exportar el capital tecnológico cubano.

Creación de un centro multiuso para el turismo de salud.

Cortesía de Héctor Gómez.

Como lo avizoraron los participantes, las áreas verdes se entretejen dentro del complejo, brindándole a Monte Barreto una nueva imagen, con un carácter bien definido dentro de Miramar y la Habana.

Conclusión

La 8va Havana Charrette generó propuestas sustanciales que reconocen en sí mismas el potencial para la transformación de Miramar, promueven y arrojan luz sobre la importancia de este tema para la nueva imagen de la Habana.

La propuesta del paseo del Río Almendares resulta más significativa no solo para Miramar y Vedado sino también para la ciudad de la Habana y su ecosistema. La propuesta provee alternativas de desarrollo basadas en principios sostenibles, a través de la reactivación de la economía y el incremento de instalaciones culturales, recreativas y deportivas a nivel de ciudad.

Detalle del espacio para el turismo de salud y su marina.

Cortesía de Caesar Studio | Architects & Planners archives

El boulevard costero propuesto brinda continuidad al paseo del Río Almendares y el Malecón. Significa un incremento del espacio público por el agua, lo cual combina con el nuevo fondo habitacional y el comercio, a fin que tanto la imagen urbana de Miramar como la calidad de vida de sus habitantes mejoren. Esto puede interpretarse como una imagen contemporánea de como orientar y relacionar la ciudad con sus paisajes, inspirada en la idea del entorno del Malecón.

Cuba se podría convertir en la “Isla Silicon” como una proveedora de servicios tecnológicos, investigaciones y mercancías hacia el Caribe, a través de la inversión en el desarrollo del capital humano e intelectual especializado.

La 8va Havana Charrette del Diseño Urbano fue capaz de presentar ambas estrategias y propuestas específicas para el distrito de Miramar, en parte por el ingenio de sus participantes en las áreas de las finanzas, bienes raíces, construcciones tradicionales y diseño urbano.

Plan Maestro de Miramar

Cortesía de Caesar Studio | Architects & Planners archives

Los habaneros tienen el derecho de tener una ciudad habitable, que funcione y permanezca fiel a su idiosincrasia. La infraestructura necesita reparación y miles de casas y edificios necesitan ser demolidos o restaurados. Creemos que esta tarea debe ser acometida con resultados oportunos y belleza si el desarrollo se combina con el elegante diseño y estándares arquitectónicos. Por esta razón, deben ser simultáneamente inclusivos, integradores y en una escala apropiada para la Habana. Todo esto va incluido, pero no está limitado a las consideraciones sociales, ecológicas y económicas.

La próxima era creativa en la historia de la Habana ha comenzado: será construída sobre la tendencias de vitalidad y diversidad que hace esta metrópolis un lugar tan encantador.

I.N.T.B.A.U. Cuba agradece a la Embajada de Noruega en la Habana, y al jefe de la misión diplomática, Sr. John Petter Opdahl, por patrocinar la Habana Charrette.

Julio César Pérez es un arquitecto y urbanista cubano, autor de los libros 'Inside Havana' (2011) y 'Inside Cuba' (2006), ambos publicados por la Editorial Taschen, y de un Plan Maestro para La Habana del Siglo 21, registrado en Washington DC. Es el unico Cubano que ostenta el título de Loeb Fellow de la Universidad de Harvard y ha sido profesor y conferencista invitado en numerosas instituciones de Cuba, Estados Unidos, Europa, Canada.