Saturday December 16, 2017

El cine cubano viaja hasta el sur de los EEUU

El público de Winston-Salem se muestra receptivo a los clásicos, cortes, y Santa y Andrés

Memorias del subdesarrollo (Tomas Gutiérrez Alea, 1968)

Winston-Salem es un pueblecito de Carolina del Norte que no aparece en el mapa del pronóstico del tiempo de la TV local. Sin embargo, en ese paraje aparentemente apacible del pie de los Apalaches se producen dos cigarros que eran en extremo atractivos para los estudiantes universitarios en La Habana de los 80: el Winston de caja roja y el refinado Salem mentolado. A este último lo reservábamos para salir a sitios elegantes, pues nos concedía cierto grado de sofisticación. (La popularidad de estos cigarrillos era tal que una profesora me canjeaba dos cajetillas de Popular, el cigarro de marras, por una de aquellos).

En el centro de Winston-Salem se originó el “original” del Empire State Building, el Reynolds Building, 1929, la sede original de la compañía del tabaco Reynolds. Fue uno de los pocos pero aplastantes tesoros art déco de esta ciudad en ciernes. También en esa localidad reside Wake Forest University (WFU), enclave estudiantil que junto a Duke University en Durham, NC, la Universidad de North Carolina en Chapel Hill y otras, forman una interesantísima red intelectual de estudios latinoamericanos y caribeños.

Vampiros en La Habana (Juan Padrón, 1985)

WFU, el plantel burbuja de los tres, ha sido una promotora sistemática del arte cubano. A lo largo de 20 años y sin mucho alarde, la profesora Linda S. Howe ha llevado a la comunidad de Winston-Salem varios ejemplos de las artes cubanas: Delirio habanero, de Teatro de la Luna, dirigida por Raúl Martín y actuada por los súper talentosos Laura de la Uz, Amarilis Núñez y Mario Guerra; la Camerata Romeu; libros de Ediciones Vigía expuestos junto a obras de reconocidos artistas cubanos que visitaron el pueblo gracias a la muestra curada por la doctora Howe, Libros y grabados de Cuba, entre ellos Sandra Ramos, Tonel…, así como varios intelectuales que han sido invitados para intercambiar sus conocimientos allí.

Winston-Salem también acoge y promueve el RiverRun International Film Festival, evento regional fundado en 1998, considerado uno de los festivales más importantes del Sureste de la unión. Este año, RiverRun… celebra su 19 edición y adivinen qué: La filmografía insular está en Spotlight: Cuba on Screen. Del 30 de marzo al 9 de abril, los residentes de este pueblo en crecimiento pudieron disfrutar de algunos filmes cubanos.

Kid Chocolate (Gerardo Chijona,1987)

La muestra cubana, diseñada  y curada por Christopher Holmes, programador del RiverRun Festival, está compuesta por una sección de cortos: Conexión (2016), Kid Chocolate (1987), Presidio Modelo (2008) y Soy cubana (2016); y filmes de larga duración: la polémica Santa y Andrés (Carlos Lechuga, 2016); así como los clásicos Soy Cuba (Mijail Kalatozov, 1964), Vampiros en La Habana (Juan Padrón,1985), Memorias del subdesarrollo (Tomas Gutiérrez Alea, 1968) y Lucía (Humberto Solas, 1968).

Santa y Andrés (Carlos Lechuga, 2015)

Tal vez haya autores ausentes, como el gran Fernando Pérez por ejemplo, pero "Cuba on screen. Perspectives through retrospectives" no es una sucursal de las muestras habaneras y sus artífices, investigadoras acuciantes del contexto cubano, tuvieron que ceñirse a lo existente en 35 mm en este lado del estrecho. Aún así lograron una compilación que reunió a realizadores reconocidos junto a jóvenes artistas; obras de larga data junto a recientes creaciones. Se trata de un buen comienzo para un público lego en temas cubanos pues esta selección brinda un panorama integral de toda una filmografía y por extensión de la historia de un proyecto de nación.

Ana López, de la Universidad de Tulane (New Orleans, LA), y Ann Marie Stock, de William & Mary College (Williamsburg, VA), fueron invitadas a presentar la muestra cubana. Ann Marie Stock precisa: “Memorias del subdesarrollo y Lucía son dos clásicos del cine cubano. Muchas personas en el mundo primero conocieron el cine cubano gracias a estas dos joyas. Ambos realizadores -Tomas Gutiérrez Alea y Humberto Solas- participaron en la búsqueda de un lenguaje cinematográfico apropiado para su nuevo contexto revolucionario. Y lograron con sus respectivas películas contar historias sumamente cubanas. Estas obras todavía tienen muchas repercusiones en la Cuba de hoy. Muchos cineastas jóvenes siguen inspirándose en estés filmes”.

Lucia, Humberto Solas (1968)

Cortesía Depth of Field

Cuando le pregunté sobre su repercusión respondió: “el público sí va a apreciar estas dos joyas del cine cubano. A pesar de su creación hace medio siglo, siguen siendo muy relevantes. Hoy en día, el contexto cubano sigue evolucionando, y ambas obras se refieren a momentos de transición y transformación. Debido a las barreras que han existido entre los EEUU y Cuba, no hemos tenido muchas oportunidades de acercarnos a la isla y su gente. Estas obras nos dan ese privilegio.”.

Para el público de RiverRun resulta revelador -y extraño, por supuesto- encontrarse con filmes que no reproducen las visiones estereotipadas que de la realidad de Cuba se tiene la mayoría de las veces. Nada de playas ni hombres y mujeres “fáciles” sin conflictos; o música salsa, mulatas y ron en esas escenas. Nada de trópico paradisíaco. Estos filmes, incluso aquellos de retoque humorístico, son la antítesis del cliché, y sus viscerales acercamientos al contexto insular se fundan en el dolor y el desencanto para escudriñar en el “ser cubano”.

Tal vez ello explique por qué al público, incluso instruido pero a veces literal, le resulta complicado navegar por el entramado expresionista de metáforas e historias violentas de esa obra monumental que es Lucía (en lo personal, la admiro y disfruto más en cada nuevo visionaje). Por su parte, Santa y Andrés no sólo llegó con el plus de la censura sino que, de historia enfocada, cercana en el tiempo y de lenguaje directo, cuenta con un grupo de admiradores aquí. Tanto, que varios profesores ya están pensando en incluirla en sus clases del próximo curso.

Además, en Cuba on screen… el público no sólo tuvo acceso a un cine de autor y al voltaje social de la realidad cubana sino al talento artístico que florece en la isla como “la mala hierba”. De ahí que haya llamado tanto la atención Soy cubana, un documental sobre Vocal Vidas, agrupación femenina santiaguera cultivadora de la música afrocubana que obtuvo el Premio Cubadiscos de 2016 en la categoría de mejor agrupación vocal.

Soy Cubana trailer (Jeremy Ungar & Ivaylo Getov, 2016)

Es importante caer en cuenta de que no estamos hablando de Miami, New Jersey o New York, donde el acercamiento al arte cubano tiene años ya, o mejor dicho, donde mucho arte producido en esas ciudades pertenece legítimamente a la narrativa en torno al arte cubano. Por ello la familia Isasi, un clan de estirpe 100% cubano residente aquí desde hace 50 años, accedió gentilmente a patrocinar la muestra.

Flora y José Isasi describen un escenario proclive a ella: “Winston-Salem se considera en la Carolina del Norte, y en todo el sudeste de los Estados Unidos, como un centro cultural muy importante. Tiene una de las universidades de arte más importantes de los EEUU (University of North Carolina School of the Arts). Además, hay aquí otros centros de cultura: Salem College and Wake Forest University. Se conoce como la “Ciudad de las Artes y Innovación”; por ejemplo, en Winston-Salem se estableció el primer consejo de las artes local en EEUU en el 1949.”

Luego especifican: “A causa de sus profundas raices culturales, la población de Winston-Salem está abierta al cine cubano, aunque sean de una región conservadora que en la realidad mira a Cuba de una manera politica y cultural no muy positiva. La buena asistencia en las películas cubanas al RiverRun Festival (incluyendo el show totalmente agotado del primer filme, Soy Cuba) significa que el público de Winston-Salem está listo por la experiencia. La muestra de filmes cubanos ayudará a presentar a la población de Winston-Salem la cultura y los temas de Cuba. Otros lugares, tal como el cine A/pertura, probablemente continuarán a presentar la experiencia cubana.”

Está claro que para ellos no se trata sólo de recrearse en la producción cultural del país que los vio nacer sino de la oportunidad de mostrar una cultura a la que la “conciencia americana” ha tenido un discreto acceso y un interés abierto sólo recientemente.

Santa y Andrés trailer (Carlos Lechuga, 2016)

Soy Cuba (Mijail Kalatozov, 1964) trailer

Elvia Rosa Castro (Sancti Spíritus, 1968). Licenciada en Filosofía y Master en Historia del Arte. Crítica de arte, editora y curadora independiente. Ha recibido el Premio Nacional de Curaduría y el de la Crítica Guy Pérez Cisneros. Los colores del ánimo es su libro más reciente. Es CEO del blog Señor Corchea.