Monday December 11, 2017

Arte abstracto, colección CINTAS, y "Un Gambito Curatorial"

Una conversación con la curadora Elizabeth Cerejido sobre Entre lo Real y lo Imaginado

Rafael Soriano, Motivos del mar, 1953.

Cortesía de CINTAS Fellows Collection.

La próxima semana se inaugurará en el Museo de Arte Coral Gables la muestra Between the Real and the Imagined: Abstract Art from CINTAS Fellows (Entre lo Real y lo Imaginado: Arte Abstracto de los Premios CINTAS). 

La exposición, organizada por Elizabeth Cerejido, curadora independiente, candidata doctoral en historia del arte y directora del programa Diálogos en Arte Cubano, incluye obras de 27 artistas, extraídas de la colección CINTAS y de otras colecciones.

Aquí, Cerejido nos presenta un preestreno de la exposición y habla sobre las ideas que la sustentan, y lo que hace que la colección CINTAS sea única en el arte cubano.

¿Cómo decidiste centrarte en la abstracción?

Era un tema que me permitiría concentrarme en un número limitado de obras a partir de las cuales comenzar a crear, sobre todo teniendo en cuenta las limitaciones temporales y espaciales bajo las que se ha organizado este proyecto.

Respecto a esto, no se trata de una muestra que pretenda hacer una reivindicación radical sobre la abstracción en el arte cubano. Ese es un tema demasiado amplio y abarcador para abordar dada las limitaciones de la serie. En cambio, esta exposición es más una exploración sobre el lenguaje de la abstracción dentro de los límites específicos de la obra de los miembros de CINTAS.

Luis Mallo, de la serie In Camera, 2001–04.

Cortesía de CINTAS Fellows Collection.

Mi enfoque era hacer la pregunta, y luego tratar de crear una narrativa o conjunto de narrativas en torno a un grupo de obras muy diferentes realizadas por artistas de diferentes generaciones, preocupaciones estéticas y prácticas artísticas.

Así que, llámalo un gambito / ejercicio curatorial, si quieres. Muchos de estos artistas, particularmente los contemporáneos, no se proponen crear obras "abstractas".

¿Cómo describiría la posición de la abstracción en la amplia evolución del arte cubano?

El arte cubano moderno de la primera mitad del siglo XX estuvo dominado por las dos generaciones de pintores conocidos como vanguardia. Hablando en términos generales, abarcaron la figuración o alguna forma de lenguaje representacional que también encajaba para su propósito nacionalista subyacente.

A finales de la década de 1940 y, ciertamente, en la década de 1950, esa funcionalidad se consideró en quiebra. Es por eso que un artista como Mario Carreño (miembro de CINTAS), que formaba parte de la segunda generación de pintores de vanguardia, comenzó a explorar el lenguaje de la abstracción. No sólo por su importancia estética y estructural, sino también como respuesta a la hegemonía de la expresión cubana centrada en las generaciones de vanguardia de los años 20 y 1940 (el pertenecía al segundo grupo). Puede considerarse una figura de transición.

Esa exploración llevó a la fundación de grupos como Los Once y Los Diez Pintores Concretos, quienes recuperaron el arte cubano moderno de esas preocupaciones estéticas.

Aunque su impacto ha sido discutido con éxito en las obras de los eruditos recientes, dicho impacto tuvo corta duración. Después de la revolución de 1959, la abstracción se equiparó con los gustos burgueses, entre otros, que se oponían a la política cultural de la revolución.

Andrés Serrano, Ejacute in Trajectory, 1990.

Cortesía de CINTAS Fellows Collection.

El arte contemporáneo de Cuba tiene pocos ejemplos de artistas que trabajan la abstracción. Sin embargo, los artistas de la diáspora, especialmente los que abandonaron Cuba siendo adultos, Rafael Soriano, Agustín Fernández, Baruj Salinas, etc., siguieron desarrollando su propio lenguaje distinto en la abstracción. Soriano y Carreño, curiosamente, abandonaron los asuntos estructurales del arte concreto en busca de un lenguaje más personal. Carreño volvió a la figuración, aunque con un toque surrealista.

¿En qué se diferencia la colección CINTAS de otras colecciones de arte cubano, y qué le aporta eso a la exposición?

La colección de CINTAS es única en dos aspectos principales: se construye a partir de donaciones de miembros galardonados, y es la mayor colección de arte en los EE.UU. por artistas de origen cubano.

Carmen Herrera, Blanco y verde, ca. 1966.

Cortesía de CINTAS Fellows Collection.

En cuanto al primer punto -su proceso de adquisición, si lo desea- es único por el hecho de que depende únicamente de lo que el artista dona. Esto plantea beneficios y desafíos. Por un lado, es posible que se trate de un enfoque no jerárquico a la hora de formar una colección, ya que no se basa en una sola visión curatorial. Por otro lado, puede ser desigual en calidad.

Sin embargo, lo que es notable en el proceso es que no es fijo, hay una dimensión evolutiva y recíproca. Cuanto más la colección y la Fundación CINTAS han ganado visibilidad y prominencia en  exposiciones, proyectos y programas, más prestigio gana el premio en sí, y las donaciones de artistas serán mejores.

Por ejemplo, los artistas que han tomado conciencia de la creciente importancia de la colección han sustituido las donaciones existentes por aquellas que consideran más representativas entre sus obras.

Este proceso evolutivo también hace que la colección sea única. Las obras mismas narran la historia del arte cubano en la diáspora desde los años sesenta -una historia que, una vez más, no es fija, ya que la diáspora y lo que se define como arte cubano está en constante flujo.

Zilia Sánchez, Sin título (sin fecha).

Cortesía de CINTAS Fellows Collection.

Usted mencionó limitaciones de tiempo y espacio en la organización de la muestra. ¿Cómo se desarrollaron esos desafíos en la planificación de la exposición?

Desafortunadamente, no pudimos presentar la donación de Teresita a la colección -una instalación ambiental interesante y compleja- porque no pudimos satisfacer las demandas de instalación de la obra, debido a la luz natural que se filtra en la galería del Museo Coral Gables. (Afortunadamente PAMM, el Museo de Arte Pérez de Miami, generosamente prestó una obra que es igual y apropiada.) Lo mismo ocurrió con una fenomenal obra multi-media de Ernesto Oroza- no pudimos mostrarla porque requirió u montaje que no pudimos lograr.

¿Cuáles son algunos de los puntos culminantes de la exposición?

De la propia colección CINTAS hay muchas obras de Agustín Fernández, Zilia Sánchez, Carmen Herrera de generaciones anteriores; obras de Gean Moreno, Leyden Rodríguez Casanova, Arturo Cuenca y Teresita Fernández entre los artistas más contemporáneos.

Gean Moreno, Sin título, 2006–07.

Cortesía de CINTAS Fellows Collection.

La exposición también cuenta con obras de colecciones privadas y de los propios artistas. ¿Algún descubrimiento interesante?

Si, absolutamente. Estoy especialmente entusiasmado con una exquisita, rara, nunca antes expuesta pintura de Rafael Soriano de 1953, realizada en Matanzas. También, una de Carlos Alfonzo, hecha poco antes de salir de Cuba, es una joya. Tiene una economía de lenguaje en la representación de símbolos que más tarde se caracterizarían en su obra.

Por estas mismas razones, también es un descubrimiento emocionante una pequeña pintura realizada por Humberto Calzada en 1973. Es una expresión temprana que señala las formas arquitectónicas que se evidenciarían en su obra y se convertirían en su estilo de crear.

La obra de Baruj Salinas, de principios de los años 70, nunca se ha mostrado en Miami. Demuestra la convergencia de su formación como arquitecto con su práctica como pintor, y es un ejemplo temprano de su interés en el cosmos.

María Martínez-Cañas, Rebus + Diversions: Untitled 023 (detalle), 2017.

Colección privada.

También estoy particularmente emocionado por una nueva obra de María Martínez Cañas. Una vez más, es una que nunca ha sido públicamente expuesta, en la que ella explícita y muy ambiciosamente está dialogando con los grandes de la abstracción latinoamericana como Rafael Soto y Carlos Cruz-Diez, entre otros.

¿Hubo un concepto clave con el que trabajó cuando organizó el programa?

Era importante que fuera una exposición de los miembros de CINTAS, no simplemente obras de la colección per se.

Leyden Rodríguez-Casanova, A Frame Hidden by Blinds, 2010.

Cortesía de CINTAS Fellows Collection.

Fuera de la colección me permitió volver a conectar con artistas que tienden a operar fuera del radar imperante, a pesar de que están trabajando y exhibiendo activamente a nivel internacional.

También me puso en contacto más directo con una red de coleccionistas que estaban dispuestos a apoyar este proyecto prestando obras importantes.

Mi experiencia fue ver en que medida CINTAS -más allá del apoyo monetario que ofrece a sus becarios a través de sus programas de becas- representa una comunidad de artistas y actores culturales con un sentido común de compromiso hacia el arte cubano, sin importar su lugar de origen.

Entre lo Real y lo Imaginado: El Arte Abstracto de los Premios de CINTAS abre con una recepción VIP el próximo miércoles por la tarde, 30 de agosto, 6-9 p.m., y una recepción pública en el viernes, 1 de septiembre, 6–10 p.m. en el Museo Coral Gables. La exposición se extiende del 31 de agosto al 22 de octubre.

Luis Mallo, de la serie In Camera, 2001–04.

Cortesía de CINTAS Fellows Collection.